Copa del Mundo. A través de Mboladinga, Lumumba vive en el Mundial y alienta a la República Democrática del Congo
Michel Nkuka Mboladinga, conocido como "Lumumba", fue sumado a la delegación oficial de "Los Leopardos" para sortear las restricciones migratorias por el brote de Ébola.
El brote de Ébola que complicó la preparación del seleccionado de República Democrática del Congo para el Mundial de América del Norte por las exigencias sanitarias planteadas por Estados Unidos, les complicó mucho más la cosa a los hinchas de “Los Leopardos” que se preparaban para viajar a la Copa y a quienes la Casa Blanca prohibió el ingreso al país junto con ugandeses y de Sudán del Sur, países afectados por la temible cepa Bundibugyo.
Frente a esta medida el seleccionado centroafricano que armó campamento en Bélgica y cumple con una burbuja de 21 días para tranquilizar a los estadounidenses tomó una medida inusual que le permitirá a un hincha emblemático burlar la prohibición de ingreso a EE.UU.: sumó a la delegación a Michel Nkuka Mboladinga, más conocido como “Lumumba” ya que su forma de alentar al equipo, tal como los hizo en la reciente Copa Africana de Naciones.
Es personificando a malogrado líder independentista, africanista y anticolonialista Patrice Lumumba, primer ministro del Congo libre elegido democráticamente en 1960, pero depuesto por un golpe de Estado solo 80 días después de asumido. Tras ser arrestado fue torturado y fusilado en 1961 por un pelotón de milicianos golpistas instigados y dirigidos por oficiales coloniales belgas.

Personificar a Lumumba no es entonces cualquier cosa, es nada más ni nada menos que rendir tributo a una figura decisiva en la historia libre del Congo luego de casi un siglo de salvajismo del sistema colonial belga. La curiosa forma de aliento que Mboladinga ejecuta en las tribunas es hipnótico ya que mientras el resto de los hinchas cantan y saltan él se para sobre un pedestal que lo eleva sobre el resto y vestido con colores estridentes adopta una posición erguida y con el brazo derecho en alto, para permanecer así, inmóvil, impasible, en modo estatua viviente durante los 90 minutos que dura el partido, con alargue incluido si es necesario.
Su pose no es caprichosa ni es una excentricidad sino que copia la postura de la gigantesca estatua de Lumumba que corona el mausoleo construido en su memoria en Kinshasa, monumento en el cual solo se conserva un diente de oro que había sido retenido como trofeo por unos de sus verdugos belgas y que fue recuperado por su familia en 2022 después de una batalla judicial. Del resto de Lumumba no quedó nada porque después de estar enterrado y desenterrado dos veces en la selva, su cuerpo mutilado fue diluido en ácido, ya que los colonialistas querían borrar evidencia de lo que habían hecho y borrarlo también de la historia. Lumumba perturbaba al primer mundo aún muerto, y sin cuerpo no hay monumento ni honores.

El hincha que sostiene que “es un artista, un animador, hago esto porque es mi trabajo” y que hace de estatua viviente de Lumumba desde hace 12 años aprovechando también el parecido físico con el líder, pero también está claro que su puesta en escena con mucho componente ritual es un homenaje al prócer y a la denuncia del colonialismo que finalmente fue su sentencia de muerte. Por esta razón los jugadores pidieron incorporar al hincha a la delegación oficial como símbolo de la independencia del país, como lazo de unión entre el plantel y los simpatizantes y para que así pueda ingresar sin problemas a Estados Unidos lo cual fue aceptado por el presidente del país Félix Tshisekedi.
Pese a las balas del pelotón y al ácido coloniales, 65 años después Patrice Lumumba no solo no desapareció y no pudo ser borrado de la memoria sino que vivirá en el Mundial de América del Norte gracias a Nkuka Mboladinga.

