La metamorfosis de Del Potro
Con cada paso que da, Del Potro se acerca a las medallas. Hoy se cruza con Bautista Agut, rival de riesgo.
Juan Martín del Potro sufrió ayer una metamorfosis que lo depositó en los cuartos de final del tenis olímpico. Se dio en dos etapas: la primera fue adentro del court 2 en el que venció al japonés Taro Daniel; la segunda, en la zona mixta donde se cruzó con los periodistas.
Porque de ese jugador que pareció entrar adormecido al campo de juego en la ventosa mañana carioca, al que se fue sonriente abrazando periodistas después de la victoria, hubo una gran diferencia.
El inicio de esa transformación fue evidente, hasta temerario: brazos en alto semi flexionados, piernas abiertas, la red contra las piernas y los ojos inyectados sólo le dieron contexto a un grito desenfrenado que no hizo más que confirmar la resurrección.
“Tomáaaa”, le gritó “Delpo” a Taro en la cara para ponerse 4-0 en el segundo set, de un partido que lo tenía en desventaja. Fue después de defender una pelota que el japonés le tiró a la cintura y el de Tandil colocó de manera inalcanzable en el campo rival.
Después, como ocurrió en todos los partidos que disputó hasta ahora, el campeón del US Open 2009 se apoyó en el público. Y es en las tribunas donde quiere encontrar ese plus nuevamente hoy, cuando enfrente al español Roberto Bautista-Agut (alrededor de las 13) por la clasificación a semifinales. En esa instancia podría cruzarse con Rafael Nadal, si el español sale airoso de su cruce con el brasileño Thomaz Bellucci, en una prueba de que las exigencias van a subir.

“Bautista es difícil. Juega muy bien y es rápido. Será difícil que mi pelota pueda romper la barrera de su juego. Necesitaré el apoyo del público como hoy (por ayer). Hay que dejar hasta la última gota aquí”, avisó.
El tandilense realmente disfruta de los Juegos Olímpicos. Lo siente. Por eso el aliento lo potencia. Juega con el público el verdugo de Novak Djokovic.
“Estoy como jugando en casa. Con un gran ambiente. Estoy en una semana que me cuesta entender, pero que estoy disfrutando mucho”, destacó.
Y ese disfrute trascendió su juego y sus declaraciones. Del Potro lo expresaba en su rostro, en una mirada más relajada, en facciones distendidas. Incluso después de haber mostrado en el comienzo del partido su peor versión en estos Juegos. “Siento algo espectacular que no hubiera imaginado al principio. Estoy disfrutando una de las mejores semanas de mi vida”, cerró.
Y se fue sonriendo a descansar, como un niño. Abrazando gente, recibiendo el aliento para seguir adelante. Ya lo dijo antes: él quiere devolver el apoyo desde adentro de la cancha. Por ahora, lo está logrando.

