Del Potro-Federer: la esperanza y la historia
Del Potro-Federer es el partido de las ilusiones para los argentinos. El tandilense eliminó, como la lógica lo indicaba, al japonés Kei Nishikori y hoy (a las 8, hora argentina) se cruza con el mejor de la historia en semifinales.
Parece no cambiar nunca, pero aun bajo esa cara insípida, Juan Martín del Potro transmite la ansiedad de miles de argentinos. Sabe que, en pocas horas, dejó de ser un tenista para convertirse en la esperanza nacional de un país. Ayer, despachó al japonés Kei Nishikori (6/4 y 7/6) y a los pocos minutos, sin poder disfrutar siquiera de su victoria, se enteró que hoy se las verá con Roger Federer, nada menos.
El que gane pasará a la final de los Juegos Olímpicos. El partido comienza a las 12 de Londres (8 de Argentina) y podrá ser visto en directo por la TV Pública, ESPN y TyC Sports.
Al argentino le toca la tarea más sucia: barrer a uno de los deportistas más queridos de los Juegos. Por él, miles de espectadores han comprado un ticket y es por él que no queda butaca vacía del court central. No sólo no la tiene fácil porque chocará con la ilusión de los locales, que vuelven a soñar con una final con Andy Murray, sino también porque jamás le ganó sobre césped. De hecho, no vence al suizo desde 2009 en la final del US Open.
“No es cosa de todos los días estar entre los cuatro mejores. Estoy con el número uno de toda la historia, y dos de los mejores de la actualidad. Ser el primer argentino que lo consigue en singles me pone muy contento”, dijo ayer Juan Martín, siempre con ese tono lacónico.
Detrás de “la Torre” (la zona donde atiende a la prensa es una especie de balcón), el hormigueo es constante entre los pasillos de Wimbledon. Gente que viene y que va, comiendo y tomando, con banderas británicas y el apuro de estar en todas partes. Es Wimbledon en versión light, llena de recién llegados y groupies de las estrellas que han visto por la tele.
Federer volvió a jugar como un esgrimista. Cada golpe, una estocada letal. Eliminó sin problemas al estadounidense John Isner por 6/4 y 7/6. Sobre el césped del All England se mueve a sus anchas. Es su casa, en la que ganó siete títulos de los grandes y su nombre y sus fotos están en todas partes.
El más importante. "Del Potro me ganó en el partido más importante que jugamos, en la final del Abierto de Estados Unidos. Soy consciente de eso", dijo el suizo, siempre amable, capaz de llevar una respuesta al límite con sus ganas de hablar. Además, detallistas, se acordaba de los partidos que había jugado con el argentino en 2012. "Esta será la sexta vez que nos enfrentemos en el año. Deberé exigirme al máximo para vencerlo", le dijo a la agencia Télam.
Quiera o no, Del Potro sabe que ahora lleva en su bolso la esperanza de una medalla. El triunfo sobre Federer marcaría la historia de su carrera, pero sobre todo le daría aire a una delegación nacional que ruega a los dioses del Olimpo por una presea, del color que sea.
Aunque de perder, tampoco la tendrá fácil. En la otra semifinal, chocan Murray y el serbio Novak Djokovic. El dato es que los perdedores no ganarán automáticamente el bronce, sino que habrá que disputar un partido por el tercer lugar. Camino largo y duro el que queda.
Pero no sólo eso. “Delpo” tendrá la oportunidad de conseguir, en el mismo día, el pase para jugar por una medalla de dobles mixto con Gisela Dulko. Será luego del single (no antes de las 11 de Argentina) que enfrentarán a Lisa Raymond y a Mike Bryan.

