David, el Rey que siempre vuelve
Nalbandian lo hizo. Ganó el quinto punto y cerró un histórico triunfo ante Rusia en Moscú, para darle al equipo argentino el pase a semifinales.
"Ganar era muy importante para nosotros, para todo el equipo. Tuvimos una convivencia muy buena y ojalá nos podamos seguir proyectando". Las palabras de David Nalbandian a Mundo D, todavía eufórico y en pleno festejo tras la victoria sobre Rusia por 3 a 2, rescataban uno de los fundamentos de la histórica victoria argentina en los cuartos del Grupo Mundial de Copa Davis: el equipo.El triunfo llegó en un dramático quinto punto en el que el cordobés superó a Mijail Youzhny por 7/6 (7-5), 6/4 y 6/3, en el Estadio Olímpico de Moscú, para confirmar por enésima vez su condición de "jugador copero" por excelencia y de baluarte de un equipo que va de punto y termina siendo banca a partir de su enorme jerarquía.
Previamente, el ruso Nikolay Davydenko, número uno local, había vencido al santafesino Eduardo Schwank por 4/6, 6/3, 6/1 y 6/4, para igualar la serie 2-2 y dejar todo en manos Youzhny ante Nalbandian en la definición. Pero no alcanzó.
El baluarte
Nalbandian construyó la victoria albiceleste a partir de un apabullante triunfo sobre Nikolay Davydenko el viernes, y la cerró con otro festejo ante Youzhny en el quinto punto, para dejar Moscú sin haber cedido ningún set.
Pese a llegar sin ritmo de partidos, su figura se convirtió en el baluarte del equipo argentino, bien secundado por la dupla formada por Horacio Zeballos y Eduardo Schwank, quienes lograron un punto clave en el doble del sábado.
Sin embargo, Nalbandian no se quedó con los elogios, sino que los repartió sobre los hombros de todo el equipo.
“Los chicos son unos fenómenos, hay una buena armonía entre los jugadores, y lo importante es que todos quieren jugar. Todo el mundo piensa que porque no viene uno o el otro estamos más débiles. En algún punto es verdad, pero estos chicos le ponen mucha actitud y garra, y por suerte sale todo bien”, destacó.
Mirar para adentro
Más allá del triunfo, Nalbandian necesitaba esta actuación para tomar confianza, tras una seguidilla de lesiones.
"Quedé muy contento por el partido ante Youzhny, jugué un gran tenis. Estoy feliz porque este triunfo es muy importante, ellos venían de 15 años sin perder como locales", remarcó el cordobés.
No es para menos. Nalbandian llegó a esta serie tras haber renunciado a jugar Wimbledon y con tan sólo 13 partidos en la temporada. En su retorno le tocó enfrentar a Davydenko, actual seis del mundo, y a Youzhny, 14 en la ATP, dos rivales de gran jerarquía. Y los sorteó con mucha autoridad. “Sigo conservando el nivel de tenis de antes de la cirugía (en mayo de 2009). Sé que si tengo algo de continuidad, voy a poder estar donde merezco. Con competencia puedo ser top-10 y creo que lo demostré”, aseguró el cordobés.
Las otras claves de la serie
Es evidente que Argentina no es un equipo avasallante, y que sostiene sus expectativas en Nalbandian. Sin embargo, la aparición de un doble (Zeballos-Schwank) es un hallazgo que alimenta esperanzas en series futuras, incluso ante Francia en semifinales.
El capitán argentino tomó una decisión arriesgada al excluir a Nalbandian del doble, jugarse por Zeballos-Schwank y reservarlo para el quinto punto. Una jugada que bien pudo dejarlo con las manos vacías.
“Era una carta peligrosa porque podría no haber jugado el último punto si perdíamos el dobles, pero por suerte salió bien”, subrayó Nalbandian.
En la Davis, las series a cinco puntos se asemejan y mucho a las definiciones por penales. Una vez decididos sus ejecutores, no hay marcha atrás.
El equipo de “Tito” Vázquez concurrió a Moscú con incertidumbre por el rendimiento de Nalbandian, pero con el aporte de tres jugadores (Mayer, Schwank, Zeballos) que se comprometen con el equipo sin reservas, y están despojados de mezquindades y falsos estrellatos que puedan conspirar contra los objetivos del grupo.
Argentina dio otro paso en la Davis. La espera Francia entre el 17 y 19 de setiembre próximo, un rival de riesgo que aplastó a España por 5 a 0. Pero después de lo de Moscú habrá otro espíritu, y la confianza en alza de un equipo que tiene a Nalbandian como un pilar en el que pueden descansar sus ilusiones.

