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Copa Davis: Del Potro puso la jerarquía

El tandilense fue el jugador diferente del equipo, el que se acomodó a los objetivos y dejó de lado las prioridades personales. Fue el “1” quien cargó con el peso de la historia.

29 de noviembre de 2016 a las 10:41 a. m.
Copa Davis: Del Potro puso la jerarquía
Copa Davis: Del Potro puso la jerarquía

Guido Pella casi ni podía hablar. Había sido el único tenista argentino que no jugó en la serie final en Zagreb y él destilaba alegría y emoción. Estaba feliz, pese a que se había comido la bronca, como si a la reflexión se la hubieran pedido a Juan Martín del Potro o a Federico Delbonis, protagonistas excluyentes de ese domingo que quedará en la historia grande del deporte argentino.

Cuando pudo acomodar la garganta, Pella contó que había disfrutado mucho la preparación y la serie en Croacia y que si el capitán se había decidido por otras opciones, seguro estaba bien. “Tanto que eligió a ‘Fede’ y ganó el partido clave”, dijo, palabras más palabras menos, el bahiense.

La cita a Pella tiene poco de antojadiza porque su buena predisposición sintetiza una de las grandes virtudes que hizo del argentino un equipo con mayúsculas: poner el objetivo colectivo por delante de cualquier otro.

El grupo sobre todo

Desde que a fines de 2014 llegó a un acuerdo con la Asociación Argentina para ser el nuevo capitán del equipo de Copa Davis, Daniel Orsanic, quien hasta ese momento había sido director de Desarrollo en la AAT (lo sigue siendo), puso especial énfasis en jerarquizar el grupo como una forma de potenciar las individualidades.

Este metódico de padre croata (el destino quiso que Argentina fuera campeón en esa tierra), que tiene a Mariano Hood como subcapitán, también cuenta en su cuerpo técnico con un entrenador holístico, Bautista Segonds (hombre con formación en el rugby), y juntos en la primera etapa hicieron mucho hincapié en valores como unidad, solidaridad, respeto y trabajo.

La apuesta era muy ambiciosa en un deporte individual y en un equipo como el de la Davis, signado por acusaciones de individualismos y protagonismos, pero desde enero de 2015 todas las decisiones que se tomaron fueron en ese sentido, el del conjunto. Casi que no había otra alternativa, porque además faltan jugadores de primer nivel.

“Nos pusimos detrás de un objetivo que nos trasciende, se juega por algo más grande que el resultado”, supo decir Segonds.

La última parte del concepto fue remarcada por Orsanic en la noche del domingo croata, cuando dio a entender que ellos ya habían ganado estando en la final sin depender de lo que sucediera frente a Cilic y los suyos.

El aporte de Del Potro

Pero claro, a esa base de equipo este año, desde la serie con Italia, Argentina le sumó un plus determinante que elevó la jerarquía del conjunto: Juan Martín del Potro. El tandilense demostró el fin de semana por qué con él entre los cuatro se eleva la categoría en todo sentido.

Su presencia potenció la confianza, aseguró puntos, preocupó rivales y se transformó en un faro que encolumnó al resto.

Por si fuera poco, Del Potro le agregó a su talento una fuerza de voluntad increíble para superar adversidades, tanto en sus problemas personales con las lesiones como en los obstáculos que sorteó el fin de semana en la serie contra los croatas.

Y si bien Federico Delbonis hizo el partido de su vida frente a Ivo Karlovic, sin dudas el gran responsable de que Argentina llegara al último punto con chances fue “Delpo”, quien se hizo cargo de la historia y le hizo el aporte que sólo un fuera de serie puede darle a un equipo.

En cada paso suyo, dentro y fuera de la cancha, se transformó en el guía que condujo al tenis argentino al sitial más trascendente de su historia. Cada saque o golpe suyo llevaba implícito el mensaje de un luchador dispuesto a vencer en cada batalla. Y se impuso en la más importante que afrontó. Misión cumplida.

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