Copa Davis: cuando hay equipo, las cosas se simplifican
La confianza en el grupo fue clave para el triunfo. Argentina logró la hazaña ante Francia y ahora va por Checa.
Es una verdad que no acepta muchas discusiones: cuando hay equipo, los rivales te respetan. Te puede ir bien o mal porque así es la ley de los resultados, no admite grises, menos en deportes como en el tenis, en los que no hay empates.
La verdadera consolidación de un proyecto comienza con el armado del grupo. Tener los elementos adecuados para encarar un proyecto suele ser el primer gol, el ace que abre el camino, el primer paso en la escalera que te conduce al éxito.
Hablar de conformar un equipo en un deporte individualista, con tenistas que tienen su entorno (entrenadores, preparadores físicos y asistentes), pero que a la cancha salen solos y en varios casos con muchos egos dando vuelta, no es un trabajo sencillo. Se necesita planificación y mente helada para tomar decisiones, como las que asumió ayer Martín Jaite, el capitán del equipo argentino de Copa Davis, en el duelo decisivo de la serie ante Francia.
Jaite optó por Carlos Berlocq, un tenista de 30 años que ni en sus mejores momentos se hubiera imaginado ser el héroe en una definición de la Davis. No sólo eso, Berlocq jugó esta serie sólo porque el tandilense Juan Martín del Potro renunció a la edición de 2013. Si “Delpo” no se hubiera bajado, Berlocq, 71º en el ranking mundial de la ATP, quizá hubiera visto la serie ante Francia desde la tribuna, con una bandera argentina en la mano, alentando desde las gradas a los que ayer fueron sus compañeros de equipo.
Pero no, en el armado del grupo que planificó Jaite, Berlocq estaba en los planes y le salió redondito al capitán: le ganó un partido tremendamente emotivo e intensamente disputado a Gilles Simon y dejó a la Argentina en otra semifinal de la Copa Davis.
“Fue el triunfo de un equipo, esta serie la ganamos entre todos porque cada uno aportó su granito de arena”, dijo Berlocq en medio de una emoción incomparable. Sus palabras, algunos minutos después, fueron avaladas por el capitán galo, Arnaud Clement: “Tenemos que ser realistas, teníamos enfrente a un equipo bien armado. Ellos supieron jugar delante de su público”.
La fuerza de un equipo puede más que cualquier circunstancia, como el renunciamiento de Del Potro, por ejemplo. La energía de un equipo puede contra cualquier contingencia, independientemente de los resultados que, esta vez, estuvieron del lado argentino.

