Sincero. El sueño que enloquece a Belgrano: qué dijo el papá del Cuti Romero sobre su regreso
Víctor “Quito” Romero rompió el silencio sobre el rumor que explotó en las últimas horas: la posible vuelta de su hijo a Belgrano. Entre el deseo, una cláusula millonaria y una puerta que no se cierra.
La bomba estalló y en Belgrano no se habla de otra cosa. El nombre de Cristian Romero volvió a sonar con fuerza en Alberdi y la ilusión de los hinchas se disparó por las nubes. ¿Puede el campeón del mundo regresar tras el Mundial?
En medio del revuelo, quien salió a ponerle voz a la situación fue su padre, Víctor “Quito” Romero. Y aunque no confirmó nada, dejó frases que mantienen viva la esperanza. “Es una bomba que se hace cada vez más grande. Ojalá fuera cierto; como hincha de Belgrano y papá, qué más quiero, pero no sé nada”, aseguró en diálogo con Cadena 3.
El rumor, que se instaló con fuerza desde Buenos Aires tras los dichos del periodista Fernando Lavecchia, generó un verdadero terremoto en el mundo celeste. Sin embargo, la realidad marca que el regreso, al menos en lo inmediato, parece cuesta arriba.
El presente del “Cuti” está en la élite absoluta del fútbol mundial. Es figura en Tottenham Hotspur, protagonista de la exigente Premier League, y su salida no sería nada sencilla. “Tiene dos años más de contrato y una cláusula muy alta. Los ingleses no lo van a dejar salir gratis; son entre 50 y 70 millones de dólares”, explicó su padre.
Pero cuando parecía que todo quedaba descartado, llegó la frase que encendió la llama: “Creo que va a volver, pero no sé si ahora”.
Ahí está el corazón de la ilusión. No es un no. Tampoco un sí. Es ese “algún día” que en Alberdi suena a promesa.
Además, “Quito” dejó entrever otro factor clave: el deseo de estar cerca de la familia. Un aspecto que, en el fútbol, muchas veces termina inclinando la balanza. “Hay cosas de la vida cotidiana que te gusta compartir más cerca de los tuyos”, deslizó.
Por ahora, el regreso del “Cuti” es más sueño que realidad. Pero en Belgrano ya se permiten imaginar. Porque cuando un jugador de su calibre deja una puerta entreabierta, la ilusión no se negocia. Y en Alberdi, hoy, ese sueño volvió a latir más fuerte que nunca.

