Crisis. Sigue el escándalo en Italia: publicaron un informe con datos reveladores de la selección y la Serie A

El ex presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina, hizo público un documento en el que detalla graves deficiencias estructurales.

09 de abril de 2026 a las 09:52 a. m.
Sigue el escándalo en Italia: publicaron un informe con datos reveladores de la selección y la Serie A
El ex presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina.

Luego de no lograr la clasificación al Mundial 2026, la crisis en el fútbol italiano se profundizó y dejó de ser únicamente deportiva. El ex presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, hizo público un documento en el que detalla graves deficiencias estructurales que explican el presente de la Azzurra.

El dirigente, que renunció recientemente tras no cumplir el objetivo de volver a una Copa del Mundo, aseguró que la FIGC pierde más de 730 millones de euros anuales, y que la Serie A presenta indicadores preocupantes frente a otras ligas europeas, tanto en lo físico como en lo técnico.

Un fútbol menos intenso y con menor calidad técnica

Entre los datos más relevantes del informe, Gravina señaló que la liga italiana no figura entre las diez primeras de Europa en metros recorridos en sprint. Además, remarcó que la velocidad promedio del balón es considerablemente inferior: 7,6 m/s frente a los 10,4 m/s de la Champions League y los 9,2 m/s de otras grandes ligas.

A esto se suma que la Serie A ocupa el último lugar entre las cinco ligas más importantes del continente en cantidad de gambetas y agresividad en la presión, dos aspectos clave en el fútbol moderno.

El impacto de los extranjeros y la falta de oportunidades para italianos

El exmandatario apuntó también a lo que considera uno de los factores centrales de la crisis: la escasa participación de futbolistas italianos en la liga local.

“De los 284 futbolistas que han jugado al menos 30 minutos por partido, sólo 89 son italianos, de los cuales 10 son arqueros”, sostuvo. Además, detalló que los jugadores extranjeros disputaron el 67,9% de los minutos en la Serie A.

Problemas en la formación y una propuesta polémica

Otro de los ejes del informe es la gestión del talento juvenil. Según Gravina, solo Atalanta y Juventus figuran entre las 50 mejores canteras del mundo, un dato alarmante para una potencia histórica.

Si bien las selecciones juveniles han conseguido buenos resultados —como el título en el Europeo Sub 19 2023—, sus futbolistas tienen poca participación en Primera División y en competencias europeas.

En ese sentido, propuso una medida concreta: “Debemos cultivar los talentos emergentes, porque siempre surgirán. Mi propuesta es la siguiente: ¿y si exigiéramos que cada equipo de la Serie A tuviera un jugador Sub 19 en cancha? Esto requeriría que cada equipo tuviera alrededor de cuatro disponibles. Eso suma 80 jóvenes jugadores a quienes apoyar y ayudar a fortalecerse. Quizás ninguno de ellos sea bueno en la Juventus, pero tal vez surja alguien del Cremonese. Eso fortalecería a la selección nacional”.

Una generación sin Mundial y un golpe simbólico

El impacto de la eliminación no es solo deportivo, sino también simbólico. Una generación completa de futbolistas italianos creció sin disputar instancias decisivas en Copas del Mundo, algo impensado décadas atrás.

Pese al título en la Eurocopa 2020, el seleccionado no logró sostener ese nivel. La falta de continuidad, los problemas ofensivos y la ausencia de figuras determinantes volvieron a quedar en evidencia.

Las críticas ya no se limitan al rendimiento dentro de la cancha: también apuntan a la falta de recambio, errores estructurales y una identidad que parece haberse diluido.

Una reconstrucción urgente para la Azzurra

Desde la consagración en Alemania 2006, el recorrido de Italia ha sido irregular, con eliminaciones tempranas y ausencias que marcaron una caída sostenida.

Hoy, la Azzurra enfrenta un escenario complejo: su historia ya no alcanza para competir al máximo nivel. Mientras el mundo se prepara para el Mundial 2026 en Norteamérica, Italia deberá reconstruirse desde sus bases, recuperar identidad y volver a ser protagonista.

Lo que antes parecía imposible, hoy es una realidad: el fútbol italiano atraviesa una de las crisis más profundas de su historia.