El último partido del "Turco" Allub en Los Dogos
Tras el título en Rosario, el ex segunda línea de Los Pumas se retiró del seleccionado de Córdoba.
Luego del triunfo de Los Dogos 29-15 sobre Rosario, que significó la séptima corona para los cordobeses en el Campeonato Argentino, Alejandro Allub le dijo adiós a Los Dogos.
¿Cuánto hace que no llorás, "Turco"? –Uff, un montón, pero el año pasado lloré en el vestuario en Sudáfrica, cuando mis compañeros de Jockey me pidieron que no deje de jugar. Y ahora pasó lo mismo."'El Turco' no se va, 'el Turco' no se va", canta el plantel de Córdoba campeón argentino, cerca de la hache de la avenida Córdoba, mientras miles de rosarinos asisten en respetuoso silencio a la celebración de la mejor selección nacional de los últimos años. Minutos antes, Córdoba había borrado del campo a Rosario con una producción de ensueño en el segundo tiempo, quizá la mejor del torneo. Entonces, el festejo. Entonces, el "Turco" Alejandro Allub en andas de Facundo Boaglio y "Bachi" Rodríguez. Se acerca "Pancho" Panessi y Boaglio le entrega el testimonio. Todos quieren levantar al "Turco" en la tarde de su última vez con la camiseta roja. Y "el Turco", el mejor segunda línea del Mundial 1999, llora. Tiene pudor: se tapa los ojos con su mano derecha, pero la emoción se escabulle por sus dedos de oso. "Hace tres años que estoy en la selección y me quedé por el grupo. Es un grupo increíble, funciona como un club", explica y se entrega a un mar de abrazos. A su alrededor, la fiesta es cordobesa y los rosarinos se hunden en su infortunio: en 1965 ganaron su único título argentino y desde entonces han perdido 18 finales. Arrastran años de frustraciones y ese peso les explotó en la final. Córdoba, este grupo de Dogos, es la contracara. Ha sabido construir una mística sólo comparable a la selección de mediados de los años '90. Lo cuenta Saúl Aratano, el pilar de Palermo Bajo que se sumó al plantel casi con el torneo empezado. Es uno de los nuevos, nadie mejor que él para contarnos cómo es el grupo por dentro: "He disfrutado mucho este tiempo. El secreto está en la unión del grupo, yo llegué de última y fue como si hubiera sido parte desde siempre". Otro hombre del Bajo, Martín Maineri, siempre picante y con la chispa a flor de piel, no sólo está feliz por el título. También por el juego. "¡Hoy jugamos bien, eh! Por fin pudimos jugar como queremos", cuenta y se marcha a conducir el festejo, agitar la ronda en la que "Bachi" y Hugo Schierano saltan como niños.Mezclado en los festejos está Facundo Lagos, el capitán de Los Dogos M21. Acaso su presencia simbolice el momento deportivo del rugby cordobés. Sus dos seleccionados mayores son campeones nacionales. Y a Lagos, uno de los herederos de esta etapa gloriosa, le sobran referentes. Allí está otro de los secretos de estos Dogos multicampeones.

