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Tres cordobeses a Los Pumitas

Francis Errecaborde, Pablo Kantarovsky y Matías Alemanno jugarán el mes que viene el Mundial Juvenil de rugby.

12 de mayo de 2010 a las 11:04 a. m.
Tres cordobeses a Los Pumitas
Estos son. Pablo Kantarovsky, Francis Errecaborde y Matías Alemanno.

El jueves estarán viajando a Mendoza, a una nueva Concentración Nacional del seleccionado argentino de menores de 20 años que el mes que viene disputará el Mundial Juvenil en Rosario, Santa Fe y Paraná.

Pero esta vez, el viaje será con menos ansiedad para Matías Alemanno, Francis Errecaborde y Pablo Kantarovsky. Ya la lista mundialista está confirmada y los tres cordobeses están "adentro".

“Estoy muy feliz, pero a la vez tranquilo. Es un sueño cumplido”, dice Pablo, wing/centro de Jockey Club Córdoba, rugbier desde los 4 años.

“Todo el esfuerzo ha valido la pena. Hace un año que venimos entrenando y tener esta posibilidad de jugar un Mundial me pone muy contento”, cuenta Matías, segunda línea, jugador desde los 4 años en La Tablada.

“Estoy feliz por haber quedado en la lista. Después de entrenar tanto, haber llegado hasta acá es increíble”, dice Francis, pilar de Jockey CC y rugbier desde los “8 ó 10 años”.

Para llegar a este momento de felicidad, el camino no fue alfombrado. Cada uno debió superar dificultades que pusieron a prueba su espíritu.

Por ejemplo, Errecaborde se fracturó el dedo chico del pie derecho el 19 de enero, en una concentración en Buenos Aires. "Pensé que quedaba afuera, que se había terminado el Mundial para mí", dice el pilar, que al día siguiente de la lesión, con el pie enyesado, estaba en el gimnasio para no abandonar la preparación. Se recuperó, lo llamaron a las últimas concentraciones y quedó.

Alemanno no tuvo vacaciones. A fines del año pasado, los entrenadores de Los Pumitas le pidieron que subiera kilos, una condición para ser mundialista. Matías cumplió: subió 12 kilos en el verano. "Estoy acostumbrándome a mi nuevo cuerpo", declaró hace 45 días.

Kantarovsky la pasó mal el año pasado. "Me desgarré cuatro veces. Fue un año muy difícil, estuve cinco meses parado y la cabeza se me quebró. Pero mi familia me ayudó y no bajé nunca los brazos".

Tantos contratiempos podrían haber desatado un festejo “loco” cuando se conoció la lista mundialista. Pero no. Los tres compartieron la buena nueva con la familia y amigos, y a seguir entrenando.

–Están consagrados al entrenamiento, ¿sienten que se están perdiendo algo como jóvenes que son?–No, no, mi sueño desde los 4 años es jugar en Los Pumitas. Cuando me convocaron el año pasado, comencé a entrenar con todo y dejé de lado algunas cosas para cumplir mi sueño. (Alemanno).–Yo también soñé siempre con jugar en Los Pumas. No lo veo como dejar cosas de lado, sino como un esfuerzo y sacrificio que hay que hacer para lograr cosas en la vida. (Kantarovsky).

Otros sueños

No hay una edad para soñar, pero a los 18, a los 19, los sueños suelen multiplicarse. Ninguno de los tres debutó oficialmente en la primera de su club y tal vez ese sea el sueño más importante. “Para mí, el primer sueño es jugar en la primera de mi club”, dice, contundente, Errecaborde. “Yo tengo un sueño compartido en este momento: quiero ganar el Mundial con Los Pumitas, volver y jugar en la primera de Jockey y llegar a las semifinales”, se ilusiona Kantarovsky.

–¿Y cuándo regresen del Mundial adónde querrán jugar, en la primera o en la M19 del club?–Me encantaría jugar en la primera y si me llaman cumpliría otro sueño. Si no, jugaría encantado con mis amigos de la división. (Alemanno).-A mí me encantaría jugar en primera, compartir la cancha con un jugador (Allub) al que desde chico lo iba a ver como a un ídolo. (Kantarovsky).

Los tres tienen a jugadores de Los Pumas como referentes en sus puestos. "Roncero (Rodrigo) y Ledesma (Mario) son mis modelos, ojalá llegara a hacer lo que hicieron ellos con la camiseta de Los Pumas", cuenta Errecaborde. Kantarovsky no tiene un referente pero admira a Felipe Contepomi: "Es el mejor jugador del mundo", asegura. "No tengo un referente único, pero trato de fijarme en lo que hace Patricio Albacete", señala Alemanno.

Al final, uno define al otro. Francis dice de Pablo. “Tiene mucha garra, pelea todas las pelotas y nunca se da por vencido. Tiene el espíritu de un forward”. Pablo dice de Matías: “Lo defino con una sola palabra: una bestia”. Matías dice de Francis: “Es muy fuerte, tiene mucha técnica en el scrum y siempre va para adelante”.