Para Schmal, las puertas de la Unión Cordobesa de Rugby "están abiertas"
Diálogo a fondo con el presidente de la UCR, quien expresó su satisfacción por los éxitos deportivos de los seleccionados y la preocupación por la ruptura en el rugby local.
Los tiempos del rugby han cambiado no sólo para los jugadores. También para los dirigentes. Durante la hora que duró la entrevista, el teléfono de Enrique Schmal, hombre de Jockey CC y presidente de la Unión Cordobesa (UCR), sonó muchas veces.
“Es bravo esto”, comenta Schmal, quien el lunes se reunió con los presidentes de las uniones de Tucumán, Rosario y Mendoza, y hoy lo hará con los titulares de los clubes cordobeses. Además, en junio vendrá Francia a Córdoba a jugar con Los Pumas, y tal vez entre septiembre y octubre nuevamente la American Cup se dispute en estas tierras.
La agenda está completa desde hace cuatro meses y medio, desde que se puso en funciones.
En este tiempo, Schmal disfrutó del éxito deportivo de los seleccionados mayores y M21, ambos campeones argentinos, pero también sufrió el cisma que sacudió al rugby cordobés. El domingo pasado comenzó la competencia de la Federación de Rugby Integradora de Córdoba (Fric), una escisión de unos 1.200 jugadores de 26 clubes que decidieron alejarse de la UCR y formar una organización propia. Hay temas para hablar con Schmal.
–¿Qué balance hace de este tiempo de gestión?–Lo primero es que la UCR tiene una importante actividad que viene de la mano con el crecimiento de los clubes. Estos han crecido en infraestructura, en cantidad de jugadores, en infantiles, en rugby de base. Es maravilloso. Ya están los polos de desarrollo trabajando en el interior. Y además están los éxitos deportivos de los seleccionados, que son muy importantes para el desarrollo y la difusión de la actividad. Creo que se ha consolidado el estilo Dogo, que se basa en tres ejes: seriedad, trabajo y continuidad.
–También hubo algunas complicaciones...–Siempre en estos meses hay dificultades económicas. Este año se han duplicado los costos que insumen los seleccionados, es un presupuesto muy alto que requiere recursos humanos, técnicos, médicos, alojamiento y transporte. Pero todo se justifica con los títulos y la consolidación de un método de trabajo.
–¿Cuál es la situación económica de la UCR?–Hemos atravesado las urgencias típicas de cualquier gestión, pero no hay problemas de recursos hoy. Sí los hubo a principios de año, cuando no había ingresos para afrontar los gastos de los seleccionados.
–Se dice que la Unión está quebrada.–Para nada, no, no. Al contrario, es una institución floreciente.
–El domingo comenzaron los torneos de la Fric, ¿qué sintió?–Me dio mucha pena. La UCR tiene 81 años de existencia y luchamos desde siempre para ser cabeza de gestión en la Unión Argentina (UAR). Recién ahora lo hemos conseguido, pero nunca nos fuimos de la UAR, la peleamos desde adentro, aunque no hayamos compartido algunas gestiones. Me parece que los equipos que se fueron de la UCR no han tenido claro ese sentido de pertenencia. Y me preocupa que no jueguen un rugby seguro, sin la cobertura suficiente. Soy un convencido de que en algún momento van a reflexionar y se van a dar cuenta que lo que hicieron no es lo correcto.
–Y en ese caso, ¿las puertas de la UCR estarán abiertas?–Nunca se cerraron, las puertas de la Unión siempre estuvieron y estarán abiertas.
–En este proceso que desembocó en la ruptura, ¿considera que cometieron algún error?, ¿les faltó algo por hacer?–Nadie tiene la verdad absoluta. Hablamos todas las veces que nos pidieron, respondimos sus pedidos, pero me parece que ya tenían la decisión tomada. Desconozco cuál es la motivación, no creo que sea lo que dicen públicamente.
–¿Supone algo?–Sí, pero lo que se supone no se dice.
–¿Cómo repercute en la Unión está fractura? Se habla de 1.200 jugadores que se han ido.–Nosotros manejamos otros números, mucho menores, pero un solo jugador que se va ya indica que algo no funciona bien.
–¿Influye económicamente en la Unión?–No, para nada, en absoluto.
–¿Y políticamente?–Tampoco. Desde hace muchos años la UAR determinó que en una provincia no puede haber más uniones que las que existen actualmente. Pero no ese el punto, sino que reflexionen, que vuelvan a dialogar, que no arrastren a un riesgo a un deporte que debe cumplir con parámetros de seguridad.
–En definitiva, ¿duerme tranquilo por este tema?–No puedo estarlo mientras haya un jugador de mi provincia que juegue este deporte de una forma insegura.

