Marsella, la ciudad que vibra al ritmo de Los Pumas, que quieren hacer más historia
La sede del partido de cuartos de final entre Argentina y Gales vive un sábado diferente, con muchos argentinos presentes y con mayoría de galeses, al menos en la previa.
Marsella amaneció esta sábado convulsionada, con el ruido propio de las ciudades que se aprestan a vivir un día diferente. En realidad, dos días diferentes, porque este sábado a las 16 será Argentina-Gales, por el primer cuarto de final del Mundial de Francia, y mañana le tocará a Inglaterra-Fiji, por el tercero.
El primer punto de reunión del día volvió a ser el puerto viejo, que ya en la noche del viernes había desbordado de gente, de cerveza y de hinchadas, y en la mañana de este sábado los bares estuvieron otra vez a tope, con una proporción de 8 a 2 de galeses respecto al resto. Y el resto eran, además de argentinos, ingleses esperando el partido del domingo y algunos que otros japoneses y australianos, quienes de haberse clasificado a cuartos sus selecciones estarían jugando este fin de semana en esta ciudad, la segunda más grande de Francia, asentada sobre el Mediterráneo y con un puerto muy movido y un diseño respetable.
¡Hoy! ¡Los Pumas por los cuartos de final! 🇦🇷#SomosLosPumas | #MásPumasQueNunca pic.twitter.com/6EGom2dNVx
— Los Pumas (@lospumas) October 14, 2023
Los ríos de cerveza consumidos por galeses y galesas asombran una y otra vez, lo mismo que sus rostros cuyos cachetes colorados acusan las cantidades y litros tomados.

Claro que pese al frenesí del Mundial de rugby, Marsella mantuvo este sábado algunas se sus costumbres, como la feria de pescados a la orilla del puerto y de plantas y verduras a pocos metros de ese lugar. Sumado, claro, a la larga fila de gente esperando para subir a los baros para dar un paseo por el mar y tener una visión diferente de la ciudad.
Sólo 10 minutos en metro (el transporte más ágil por estos lados) separan el puerto viejo del estadio y ese camino, a cuatro horas del partido, todavía era tranquilo, aunque claro que el movimiento ya comenzaba a ser incesante con la lógica ansiedad pitada de celeste y blanco y de rojo.

Y en ese sentido, además de las lógicas camisetas de Los Pumas, de distintas épocas y las más variadas, sobresalían muchas de la selección de fútbol, con la de Messi a la cabeza, como la que llevaba esa señora de Buenos Aires que elegía una prensa en la tienda oficial, cuyos precios invitan a pensar qué de de todo lo lindo elegir.
En esta ciudad, Los Pumas intentarán hacer otra vez historia y alcanzar su tercera semifinal mundialista. Habrá que ver si pueden, de lo que nadie duda es que Marsella vibró con su presencia en este sábado soleado y lleno de expectativa.


