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Marsella, la ciudad que vibra al ritmo de Los Pumas, que quieren hacer más historia

La sede del partido de cuartos de final entre Argentina y Gales vive un sábado diferente, con muchos argentinos presentes y con mayoría de galeses, al menos en la previa.

14 de octubre de 2023 a las 08:37 a. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a Marsella, Francia
Marsella, la ciudad que vibra al ritmo de Los Pumas, que quieren hacer más historia
La "10" de Messi, una de las más vistas en la previa de Los Pumas. (La Voz)

Marsella amaneció esta sábado convulsionada, con el ruido propio de las ciudades que se aprestan a vivir un día diferente. En realidad, dos días diferentes, porque este sábado a las 16 será Argentina-Gales, por el primer cuarto de final del Mundial de Francia, y mañana le tocará a Inglaterra-Fiji, por el tercero.

El primer punto de reunión del día volvió a ser el puerto viejo, que ya en la noche del viernes había desbordado de gente, de cerveza y de hinchadas, y en la mañana de este sábado los bares estuvieron otra vez a tope, con una proporción de 8 a 2 de galeses respecto al resto. Y el resto eran, además de argentinos, ingleses esperando el partido del domingo y algunos que otros japoneses y australianos, quienes de haberse clasificado a cuartos sus selecciones estarían jugando este fin de semana en esta ciudad, la segunda más grande de Francia, asentada sobre el Mediterráneo y con un puerto muy movido y un diseño respetable.

Los ríos de cerveza consumidos por galeses y galesas asombran una y otra vez, lo mismo que sus rostros cuyos cachetes colorados acusan las cantidades y litros tomados.

Galeses, mayoría en Marsella en la previa. (La Voz)
Galeses, mayoría en Marsella en la previa. (La Voz) (La Voz)

Claro que pese al frenesí del Mundial de rugby, Marsella mantuvo este sábado algunas se sus costumbres, como la feria de pescados a la orilla del puerto y de plantas y verduras a pocos metros de ese lugar. Sumado, claro, a la larga fila de gente esperando para subir a los baros para dar un paseo por el mar y tener una visión diferente de la ciudad.

Sólo 10 minutos en metro (el transporte más ágil por estos lados) separan el puerto viejo del estadio y ese camino, a cuatro horas del partido, todavía era tranquilo, aunque claro que el movimiento ya comenzaba a ser incesante con la lógica ansiedad pitada de celeste y blanco y de rojo.

Los bares de Marsella, llenos de galeses. (La Voz)
Los bares de Marsella, llenos de galeses. (La Voz) (La Voz)

Y en ese sentido, además de las lógicas camisetas de Los Pumas, de distintas épocas y las más variadas, sobresalían muchas de la selección de fútbol, con la de Messi a la cabeza, como la que llevaba esa señora de Buenos Aires que elegía una prensa en la tienda oficial, cuyos precios invitan a pensar qué de de todo lo lindo elegir.

En esta ciudad, Los Pumas intentarán hacer otra vez historia y alcanzar su tercera semifinal mundialista. Habrá que ver si pueden, de lo que nadie duda es que Marsella vibró con su presencia en este sábado soleado y lleno de expectativa.

Los rosarinos, con la 11 de Di María.
Los rosarinos, con la 11 de Di María. (La Voz)