Marcelo Loffreda y su visión del presente de Los Pumas
El exentrenador del seleccionado y actual asesor de la Urba pasó por Córdoba, donde ofreció una charla. "Contra Nueva Zelanda yo tomaría precauciones", advirtió en relación al partido del sábado por el Rugby Championship.
Fue el entrenador que llevó a Los Pumas por primera vez a una semifinal de un Mundial. No sólo eso. Conquistó la medalla de bronce en el inolvidable Francia 2007, un hito tras el cual el rugby argentino no volvió a ser el mismo.
A los 57 años, Marcelo Loffreda sigue desparramando su sabiduría con esa particular mezcla de tranquilidad y firmeza para decir las cosas.
El excentro del SIC pasó por Córdoba, donde dio una charla invitado por Grupo Edisur y el Córdoba Athletic. Posteriomente, dialogó con Mundo D.
-¿Cómo ves este presente de Los Pumas?
-Se ha dado un paso adelante. Es un poco prematuro dar una opinión certera ahora. Tal vez, cuando termine el Rugby Championship vamos a poder ver realmente el nivel al que se ha llegado. Se viene de un momento bastante poco habitual. Por un lado la inclusuión en el Super Rugby, el hecho de lidiar con una dimensión desconocida. Y eso afecta absolutamente todo, al normal desempeño de los jugadores, al equipo. Los jugadores prácticamente se cambian la camiseta y entran a la cancha con una distinta. Eso, evidentemente tiene una repercusión mental. Por ahora hemos notado que lo han resuelto bastante bien.
-Hourcade habla del objetivo Mundial 2019. ¿Coincidís?
-Son opiniones. Son visines de cómo proyectar un determinado proceso que puede tener corto, mediano o largo plazo. Es válido, pero cuando estábamos cerca del Mundial de Inglaterra 2015, yo hubiera apuntado primero a corto plazo porque son hitos que no se pueden saltear.
-¿Qué pensás de la medida de no convocar jugadores que militan en Europa?
-Ya lo dije. Para mí debe recorrerse en un trayecto mayor de tiempo. Básicamente, porque nosotros no tenemos las mismas circunstancias y situaciones que el resto de los seleccionados del Hemisferio Sur. Todos se alimentan de cinco o seis franquicias. Y ese hecho ya crea una terrible diferenica con Argentina, que sólo se alimenta de un sólo equipo, por eso es una realidad totalmente distinta. Querer llegar a esa situación o exigirle a los entrenadores que tengan que elegir jugadores de un sólo lugar hace muy difícil que puedan cumplir con los objetivos de resultados. Y este año son muy importantes para ver cómo quedaremos ubicados para el sorteo del fixture del próximo Mundial.
-¿Cómo ves la creación de los Pladares?
-Ha sido una muy buena oportunidad para el rugby argentino, cambiar casi toda su organización en función de tener un mejor equipo. Poder introducirse en el Super Rugby, tener todo un sistema y una organización profesional, creo que todo eso le hace bien siempre y cuando tengamos presente cuáles son nuestras fundaciones, que son el rugby amateur. No podemos olvidarnos de eso.
-Estos Pumas se basan más en destrezas y los tuyos en una estrategia.
-Nosotros teníamos una situación bastante particular en ese momento: contábamos con los jugadores muy limitadamente. Un 85 por ciento estaban en el exterior y teníamos que negociar con los clubes para que los cedieran. El tiempo de trabajo era escaso y en función de eso la propuesta de juego también. Nos hicims fuertes con los recursos (tiempo y jugadores) que contábamos. Ahora, claramente el tiempo es mayor y se puede pensar en algo mucho más ambicioso, pero creo que deberíamos ser un poco más medidos en algunas decisiones, sobre todo en querer jugar desde todos lados cuando a veces tenemos inferioridad de condiciones. El tomar riesgos, de manera libre e indiscriminada, a veces puede terminar siendo contraproducente. A eso es lo que trataría de controlar más.
-Con los All Blacks hay que arriesgar menos?
-Va haber que jugar con máxima posesión. En la medida que tengamos obtención y posesión, si tenemos la confianza para atacar en otros canales que puedan ser más alejados de la situación de formación, probémoslo, pero seamos cuidadosos con los riesgos. Porque con los All Blacks los errores se pagan carísimo. Es el equipo con el que más caro se pagan los errores. Yo tomaría más precauciones.

-¿Este equipo se siente mejor jugando contra seleccionados del Hemisferio Sur?
-Empieza a tener una impronta mucho más cercana al Super Rugby. Ha jugado en la Vodacom de Sudáfrica, el Rugby Championship, que también te lleva a jugar a una dinámica que es superior a la del Hemisferio Norte. Pero también hay qe tomarle el tiempo a estos seleccionados. Y a nosotros creo que nos falta.
-Pero en junio nos costaron los del Hemisferio Norte
-Es un rugby de mayor obtención, algo más estáfico, que se basa mucho en el juego sin pelota, que genera muchas opciones peligrosas para el equipo que ataca. Antes era una constante porque jugábamos siempre contra ellos. Ahora es un poco al revés. Se nos complica un poco más el norte que el sur.
-¿Hay que seguir enfocándose en las destrezas?
-Sí, es algo muy positivo. Pero tenemos que tratar de lograr un equilibrio. Entre la destreza individual, la capacidad del jugador, esa confianza para jugar y desprenderse de la pelota sabiendo que en un 80 por ciento ese pase irá a buen destino. Si lo equilibramos con algo de táctica y estrategia sería lo mejor. A partir de ahí podemos ser una potencia nivel mundial.
-¿Cómo ves al Nacional de Clubes?
-Se ha tomado una decisión que es que la base del rugby argentino sea a través de los clubes, por lo tanto la competencia madre debe ser a través de los clubes. Y debe seguir existiendo. Ahora, no podemos tener todas las competencias. En Córdoba, Tucumán, Mendoza o Rosario, con torneos locales muy largos y competitivos, no podemos poner el Nacional de Clubes y además el Campeonato Argentino. Tenemos que elegir. La UAR debe elegir. Si achicamos el Nacional de Clubes o si se corre para adelante. La Urba en ese sentido hace un esfuerzo para tratar de reducir su campeonato y adecuarse a lo que pretende la UAR.
-¿Qué opinión se tiene en Buenos Aires sobre el Argentino?
-Nos encanta jugarlo y mientras siga vigente le vamos a apuntar con nuestras máximas energías, sin duda.

