Temas del día:

Los Pumas están bien vivos

Genética Puma. Con una actuación convincente, a pesar de la derrota, la selección argentina ahuyentó los peores augurios. La gente lo disfrutó.

25 de agosto de 2013 a las 09:50 a. m.
Los Pumas están bien vivos
El mejor. El santiagueño Juan Manuel Leguizamón estuvo entre los más destacados del partido. Afrontó el cruce con determinación y fiereza. // Foto: Télam

El aplauso, espontáneo, sos­tenido y emocionante, bajó de las tribunas del Estadio Malvinas Argentinas, donde unas 27 mil personas desafiaban de pie el frío de la tardecita mendocina para reconocerles a Los Pumas una actuación emparentada con esa historia de coraje que los hizo trascender en lo más alto del rugby mundial. Poco importaba que el eficiente apertura Morné Steyn estu­viera a punto de meter el penal que dejaría el marcador 22 a 17 en favor de los Springboks, como tampoco era suficiente para opacar la felicitación la amargura por quedar otra vez tan cerca de ganarles a los poderosos sudafricanos.

La gente eligió premiar a los muchachos argentinos con esas palmas del final que tuvieron sabor a victoria, mucho más si se compara lo sucedido ayer con el catastrófico 73 a 13 con el cual Sudáfrica había despachado a los albicelestes siete días antes en Johannesburgo.

Esos aplausos fueron el primer síntoma de que algo había cambiado en Los Pumas, de que habían logrado el objetivo de sobreponerse a aquella paliza y de que otra vez (el año pasado en el mismo escenario habían empatado 16-16) habían puesto en jaque a uno de los tres mejores seleccionados del mundo. Determinación y fiereza, lideradas por el santiagueño Leguizamón, fueron ayer las virtudes puma.

La segunda reseña de lo sucedido al pie de la cordillera de Los Andes (que parecía un freezer abierto) la dieron el cuerpo técnico y los enviados especiales de medios sudafricanos, cuyas caras, desencajadas de fastidio y preocupación, lo decían todo tras el encuentro.

Y por si hacía falta alguna señal más, valió la pena cruzar unas palabras con Patrick, un papá rubio con gorro verde, quien junto a su pequeño Christian de 8 años habían llegado desde Ciudad del Cabo para disfrutar el juego: "Estuvimos bastante afortunados, el partido debió ganarlo Argentina porque nuestro equipo cometió muchos errores y estuvo muy lejos del que fue la semana pasada. Muy bien los argentinos, ¡hay que recuperarse después de aquel resultado!".

Mientras el padre hablaba con Mundo D y le contaba que hace tres años, en su ciudad natal, había estado en el 4-0 de Alemania a la Argentina de ­Maradona por el Mundial de fútbol, el niño repetía “pero la semana pasada le hicimos 73” y forzaba la sonrisa ajena.

Ambos siguieron a pie hacia el centro mezclados en un río de hinchas que se fueron reconfortados y convencidos de que estos Pumas habían estado más acordes a su genética, que les había vuelto el alma al cuerpo y que habían ahuyentado los peores augurios.

Esa demostración de carácter y de querer ser fue lo más trascendente de una tarde que dejó otros puntos para atender, como la concurrencia insuficiente para un cruce de esta envergadura y un estadio bien presentado adentro pero riesgosamente sucio y desprolijo afuera.

Aunque Mendoza, con sus calles y sus bares llenos de colores, haya palpitado con todo un día que terminó con la convicción de que Los Pumas laten. Y Santiago Phelan, cuestionado entrenador del seleccionado argentino, resumió el sentimiento: “Se cumplió la premisa de dejar todo dentro de la cancha, que era fundamental”. Así fue.