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La fiesta sin fin de la hinchada argentina en Nueva Zelanda

Los 6.500 hinchas de Los Pumas siguieron celebrando hasta altas horas de la madrugada. La hinchada argentina cantó todo el partido en el triunfo ante Escocia.

25 de septiembre de 2011 a las 10:51 a. m.
Agencia DyN, enviado especial
La fiesta sin fin de la hinchada argentina en Nueva Zelanda

Unos 6.500 hinchas argentinos desataron un carnaval por el triunfo ante Escocia en el Regional Stadium y luego lo trasladaron al centro de la ciudad cuando fueron desalojados, en forma muy cortés, por los encargados de seguridad.La gente, enloquecida, no paró de cantar en la galería de ingreso a las tribunas y luego trasladó su felicidad a Courtney Place, una de las arterias principales de esta ciudad donde los festejos se extendieron hasta las primeras horas de la madrugada ante la mirada sorprendida y fascinada de los habitantes de esta ciudad.Previamente, una hora antes del encuentro, unos 500 hinchas argentinos se habían dado cita en el ingreso al Amora Hotel, el bunker de Los Pumas y también se hicieron sentir con sus cánticos a tal punto que la policía debió cortar la calle Wakefield.Lluvia. Wellington amaneció bajo la lluvia que, prácticamente, no cesó hasta las 17. Después el clima mejoró, pero a 45 minutos del inicio del encuentro volvió a llover y el campo de juego del Regional Stadium estuvo bastante anegado. A los jugadores se les dificultó el manejo de la pelota y el partido se hizo más cerrado de lo esperado.Estadio. El Regional Stadium, que tiene una capacidad para 40.000 espectadores, es el estadio donde se desarrollan todas las actividades deportivas principales al aire libre. En este mismo escenario, a mediados de 2010, Boca Juniors cayó ante Wellintgon Phoenix por 2-1 en la gira que realizó el equipo xeneize por Oceanía bajo la conducción técnica de Claudio Borghi.

Favoritos. En las agencias de apuestas TAB Los Pumas eran favoritos por sobre los escoceses. Prometían un dividendo de 1,62 por cada dólar apostado. Y los que confiaron en ellos, terminaron celebrando, no sin sufrimiento previo.