En el Nacional de Rugby, Tala sufrió las virtudes de Hindú
En semifinales, el equipo blanquinegro perdió 21-19 con el de Buenos Aires, que recién a los 42 minutos del segundo tiempo, con un penal de Díaz Bonilla, logró plasmar su leve superioridad. El otro finalista es Belgrano Athletic.
En esa suerte de comunión en que suelen convertirse las derrotas, sobre todo cuando son tan inesperadas como inevitables, hubo coincidencia entre casi todos aquellos que invadieron el campo para consolar a los jugadores: por un lado que Hindú había sido un justo ganador más allá de lo apretado del marcador, como así también que Tala, pese haberse jugado el alma hasta el final, no tuvo cómo contener al poderoso 15 de Don Torcuato.
El reconocer la derrota por 21 a 19, con un penal sobre la hora de Joaquín Diaz Bonilla que ejecutó desde mitad de cancha, les provocaba un estado de intranquilidad y tristeza indisimulable en sus rostros a los locales, pero también la tranquilidad de haberlo intentado con sus mejores armas.
Las mismas que, desde un principio, no sólo le habían abierto el camino a la fase de las definiciones del más Nacional de los torneos, sino también candidatearse por derecho propio.
Para algunos (los menos, claro) el resultado desfavorable para los albinegros no estuvo tanto en errores propios, sino más en las virtudes que exhibió el equipo cuyo símbolo no es otro que el de un elefante. Y ya sabemos cómo la gastan los del paquidermo cuando la instancia es de definiciones trascendentes. No perdonan, por supuesto. Y si a esto suma que además de peso específico y volumen de juego tiene una buena porción de paciencia, semejante combo no suele fallar a la hora de imponer condiciones.
Tampoco fue difícil descifrar el desarrollo del juego, ya que así como fue Tala el primero en golpear de la mano de Stéfano Ambrosio luego de pescar una pelota como resultado de un tackle monumental de Manuel Garzón, el scrum, puntualmente, y la férrea defensa que le tendió Hindú en todos los sectores del campo fue, sin dudas, la trama que en contadas oportunidades pudo sortear el local.
CalidadFue así que repasando lo sucedido a lo largo de la primera mitad, en la memoria de muchos debe haber quedado registrado cómo cada scrum se convertía en un suplicio para los dirigidos por la dupla Schröder-Giannantonio. Y, es sabido, que sin obtener pelotas de calidad y obligado a defender, es prácticamente imposible ejecutar la estrategia establecida y ni mucho menos ganar partido alguno.
Fue quizá luego que Hindú forzara con el pack a que el árbitro del encuentro, Santiago Altobelli, cobrase un try penal a los 24 minutos de juego, que el ánimo de euforia inicial que había armado la gente del puente de Villa Warcalde hacia la derecha, comenzara a palpitar el desenlace menos deseable.
Es que pese a que Stéfano Ambrosio lograba con su empeine derecho mantener al equipo arriba en el marcador, la sensación que dejaba Hindú era de solidez, como que estaba muy lejos de aflojar su tren de carrera.
Esa presunción, que literalmente significa “en esto soy el mejor”, se evidenció aún más para los últimos 40 minutos.
Porque no cambió nada (curiosamente Hindú mantuvo los 15 iniciales) es que ni siquiera cuando Severiano Escobio debió salir por 10 minutos por excederse a la hora de tacklear, el último campeón de la Urba y defensor del certamen nacional no se desarmó jamás, como que a lo largo de la última porción de emoción, Tala tan sólo pudo sumar tres puntos vía Stéfano Ambrosio, atento a que presionado al límite, el último campeón del rugby cordobés terminó rogando que no entrara el penal pedido desde mitad de cancha por Díaz Bonilla. Ruego que no fue escuchado, claro.

