Córdoba-Alto Valle: un final con el teléfono en la oreja
Conformes, pese a todo. El plantel de Los Dogos se quedó 10 minutos en la cancha mientras esperaba noticias desde Tucumán.
Con el celular pegado a su oreja derecha, "Carlín" Ayala caminaba ansioso. Apenas si esbozaba una sonrisa cuando alguien se acercaba a felicitarlo por el triunfo ante Alto Valle. Como hipnotizado, el entrenador de Los Dogos seguía minuto a minuto lo que pasaba en Tucumán. José Simes también hablaba por teléfono.
“Necesitamos un drop, lo que sea”, imploraba “el Turco” algo más distendido. “Contame cómo van”, pedía Facundo Panceyra en un semicírculo formado por su hermano Aníbal, Felipe Libeau, Franco Cuaranta, Gaspar Oberti, “Nacho” Plans y Marcos Lobato. Fueron diez minutos, pero parecieron muchos más.
A pesar del frío y el viento sur, todos permanecieron en la cancha. Buenos Aires, que a los 12 minutos del segundo tiempo llegó a estar 38-17 sobre Tucumán, le ganaba a los norteños 38-31 y en Córdoba se esperaba un milagro que desatara la vuelta olímpica. No se dio. Tucumán lo cerró con un penal y el 38-34 le permitió celebrar el bicampeonato por centímetros. Sin embargo, no hubo desilusión en Urca. Nada de eso. Por el contrario, imperó la sensación de que el deber estaba cumplido.
"El equipo apareció, pero lo que siempre estuvo presente desde el primer día fue el grupo. Los felicito. Dieron todo a lo largo de todo el campeonato", fueron las palabras del capitán Lobato a modo de cierre.
Los Dogos alcanzaron la cima de la tabla junto con Tucumán, pero como los Naranjas ganaron el duelo entre sí, fueron campeones. Fue un gran torneo el que hicieron los cordobeses. Además de Alto Valle, vencieron a Rosario, Salta y Buenos Aires, todos de visitante. Pero más allá de los resultados, lo mejor de Córdoba fue que nunca renunció a atacar. Sin ser un equipo ingenuo (cuando debió “rasparse” lo hizo), el XV de camiseta roja mostró por momentos un rugby vistoso, apoyado en una saludable propuesta y en la jerarquía de un plantel que demostró que a pesar de la renovación de algunos históricos, el prestigio no corre peligro. Llegó la hora de “los” Joaquín Paz, Cristian Nacassian, Gonzalo Paulín, Franco Cuaranta, Gaspar Oberti o Lautaro Casado, por mencionar sólo a algunos de los que tienen carácter y condiciones de sobra para liderar este nuevo proceso.
"Dependíamos de un resultado y no de nosotros. Nos costó entrar concentrados, pero al final supimos jugarlo", analizó Casado, quien destacó tanto al grupo como al juego. "Hacía mucho que no se veía a Córdoba jugar como este año", recordó. "Tuvimos 20 minutos malos contra Tucumán que nos costaron el campeonato. En estos torneos cortos, dos puntos te cuestan. Pero en general, el saldo es positivo. Se está armando un grupo nuevo, hay chicos con dos o tres Argentinos, y el grupo de entrenadores agarró experiencia. El año que viene se va a notar", sostuvo el experimentado Federico Fortuna.
Simes, Ayala, Diego Giannantonio y Diego Ghiglione, asumieron al frente de un plantel de 70 jugadores y condujeron dos equipos: el M21, que fue campeón invicto, y el Mayor, que llegó con chances hasta lo último. Por eso ayer, más que reproches o bronca, hubo abrazos y aplausos.

