Fanático. El Pirata que pelea contra el bullying y sueña con una noche histórica para Belgrano
El hincha vive en Buenos Aires desde 2011, trabaja en el Congreso y este sábado estuvo en la puerta del hotel del plantel alentando al Celeste antes de la semifinal ante Argentinos Juniors.
La pasión por Belgrano no entiende de distancias. Mucho menos de obstáculos. Y si alguien puede contarlo en primera persona es Gabriel Videla, un cordobés de 48 años que desde hace más de una década vive en Buenos Aires, pero que jamás dejó de sentirse cerca del Pirata.
“Gabi”, como lo llaman sus amigos, nació y creció en Barrio Parque. En 2011 decidió mudarse a Capital Federal, donde trabaja actualmente en el Congreso de la Nación. Pero aunque armó su vida en la ciudad porteña, nunca dejó de soñar con regresar a Córdoba.
“Me muero por volverme. Seguramente cuando me jubile regresaré a donde quiero estar”, contó emocionado este sábado, mientras esperaba junto a la filial de Belgrano en Buenos Aires la salida del plantel desde el hotel Pestana.
Entre banderas, canciones y abrazos, Gabriel disfrutó de una jornada especial. Una más de esas que alimentan la ilusión de todo el pueblo celeste, que este domingo buscará meterse en la final del Apertura de la Liga Profesional.
“Soy fanático y esta es una fecha especial. Espero que se nos dé, porque algún día debe ser de los hinchas del Pirata”, afirmó.

Gabriel mide 1,35 metro y desde hace años enfrenta con valentía situaciones de discriminación y bullying por su talla baja. Lejos de esconderse, eligió transformar esa experiencia en un mensaje de concientización.
“Lucho contra la discriminación y la burla. Suelo dar charlas y conferencias sobre el tema”, explicó. Y agregó una frase que resume gran parte de su historia de vida: “Siempre se me enseñó que podía hacer lo que deseara”.
Además de su trabajo, practica natación adaptada en el club River Plate, actividad que también se convirtió en una herramienta de superación personal y crecimiento.
Este sábado, mientras aguardaba por los jugadores de Belgrano, sus amigos de la filial lo cargaron amistosamente al ubicarlo junto a Nicolás Fernández, el “Uvita”, en medio de las bromas y el clima distendido que rodeó al encuentro. Todo fue tomado con naturalidad y entre risas, como una charla entre amigos unidos por la misma pasión.
Porque Gabriel podrá medir 1,35. Pero el amor que siente por Belgrano ocupa un espacio enorme. Uno imposible de calcular.

