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Maya Dirado, la hija de un argentino que le dio un oro a la natación de Estados Unidos

Su papá, Rubén Dirado, dejó Argentina a los 3 años de edad. En Stanford, conoció a quien sería su mujer y allí hicieron su vida. Maya fue la gran sorpresa al vencer a Katinka Hosszu.

14 de agosto de 2016 a las 10:23 a. m.
Especial y agencia AP
Maya Dirado, la hija de un argentino que le dio un oro a la natación de Estados Unidos
Maya Dirado con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos (Foto: AP).

La nadadora estadounidense Maya Dirado protagonizó una de las grandes sorpresas de los Juegos: le arrebató, el viernes. la medalla de oro nada menos que a la húngara Katinka Hosszu en la final de los 200 espalda.

Pocos saben que Maya es hija de un argentino: Rubén Dirado, quien vivió en nuestro país hasta los 3 años y, con su familia, emigraron hacia los Estados Unidos buscando un mejor futuro.

Rubén era hijo de Nicolás Dirado, quien en Argentina tenía una tienda de fertilizantes. Había llegado como inmigrante, luego de la Segunda Guerra Mundial y luego, partió hacia América del Norte.

En Estados Unidos, Rubén asistió a la Universidad de Stanford, adonde conoció a Marit, quien sería su esposa, madre de Maya. Y en ese lugar, a la edad de 6 años, comenzó a nadar.

Los Dirado son muy católicos y trabajan ayudando a los más necesitados. Tanto que Marit, que es enfermera, ha pasado los últimos años en África (en Sierra Leona), tratando de mejorar la calidad de vida de la población.

TriunfazoHosszu, que hasta ese viernes contaba por oros sus presencias en la pileta del estadio acuático, se vio sorprendida por el excepcional último largo protagonizado por Maya, que logró adelantar a la magiar tras una emocionante remontada.

Unos frenéticos últimos 50 metros en los que Dirado fue recortando brazada a brazada la desventaja de 38 centésimas con la que afrontó el largo final hasta tocar la pared con un tiempo de 2m05s99 por delante de Hosszu, que debió conformarse con la plata por sólo 6 centésimas.

Completo el podio la canadiense Hilary Caldwell, que se colgó la medalla de bronce con una marca de 2m07s54, lejos, muy lejos de la pugna por la medalla de oro.