La fe de Katie Ledecky, la reina de la natación en Río
En la noche del miércoles, logró el tercer oro en los Juegos Olímpicos y se perfila como la gran ganadora en Río. Antes de las carreras, reza varias veces el "Ave María".
La estadística dice que la medalla la ganó el relevo. Pero bien podría decir simplemente Katie Ledecky. La estadounidense cosechó el miércoles su tercera medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, y cuarta en total, con el relevo de 4x200 estilo libre. La presea, sin embargo, fue mérito exclusivamente suyo.
Sus compañeras Allison Schmitt, Leah Smith y Maya Dirado jamás lideraron la prueba. En la punta se alternaron Suecia, China y Australia, que parecía encaminarse hacia la victoria hasta que llegó el turno de Ledecky, quien salió disparada como un cohete.
Descontó la ventaja que llevaban las australianas en un abrir y cerrar de ojos y ganó sobrada.
Cronometró 1m53s74, y fue 2,5 segundos más rápida que la norteamericana más veloz, Schmitt, que hizo 1:56.21.
"Fue muy divertido. Mis compañeras de relevo son tres de mis mejores amigas", dijo Ledecky.
"Estaba para preparada para todo. Para correr desde atrás o en la delantera. Sabía que Maya (el tercer relevo) me dejaría en buena posición y que solo tenía que medir mi ritmo, no acelerar demasiado pronto", afirmó.
La única nadadora que estuvo a menos de un segundo de Ledecky fue la australiana Emma McKeon.

Tamsin Cook, la rival directa de Ledecky en el último relevo, no pudo hacer nada por evitar que la estadounidense la pasase como a un poste.
Estados Unidos ganó con un tiempo de 7m43s03 minutos y 1.84 segundos de ventaja sobre Australia, que se quedó con la plata. El bronce fue para Canadá.
Ave MaríaPocos días antes de los Juegos, y en una entrevista con el diario de la arquidiócesis de Washington, Catholic Standard, Ledecky reveló su profunda fe católica. Confesó que, antes de cada carrera, se encomienda a la Virgen María rezando el Ave María. Eso, dijo, la tranquiliza antes de iniciar cada competición.
"Rezo una o dos oraciones antes de cualquier carrera. El Ave María es una hermosa oración y descubro que me serena", reveló durante la entrevista.
Esta práctica religiosa no es nueva en la deportista. En 2013, después del campeonato mundial que se llevara a cabo en España, había dicho a la prensa que en la sala de preparación previa a la carrera, en la que se ve a muchos competidores, ella había rezado “decenas del Rosario” para desconectar de las presiones, pero sobre todo “para pasar un tiempo conectada con Dios”.
“Estoy en un gran evento de natación con miles de personas observando, es importante para mí tomarme un tiempo para hacerme un espacio para Dios y pensar en Él. Él siempre estará en el centro de mi vida”, confesó.

