Ignacio González: Ahora sé cómo se entrena para un juego olímpico
Más maduro. El cordobés llega a Londres con la experiencia de Beijing bajo el brazo. Disminuido visual, habla de su preparación y de las diferencias entre la natación convencional y la adaptada.
Queda poco de aquel jovencito que con sólo 15 años brilló en los Juegos Parapanamericanos de Río de Janeiro, marcando el récord en los 100 metros espalda, y que se volvió de su debut paralímpico en Beijing 2008 con dos diplomas por haber terminado entre los ocho mejores en sus dos presentaciones.
Hoy, con 20 años, Ignacio González ya tiene voz de hombre y se prepara para sus segundos Juegos Paralímpicos, mientras estudia Licenciatura en Física en el Famaf.
"Nacho", que nada en Instituto bajo la dirección de Gustavo Urgelles, asegura que llega a sus segundas justas con "un montonazo de experiencia" y la tranquilidad de saber, ahora sí, "cómo se entrena para un Juego Olímpico".
Rumbo a LondresDesde hace aproximadamente un año el cordobés tiene asegurada su presencia en la capital inglesa. Logró las marcas en un torneo en Canadá y las revalidó –y amplió– en Guadalajara 2011 hasta llegar a clasificarse en seis pruebas. Pero de los tiempos en el agua pasó a la planificación estratégica y aún no sabe si competirá en tres o cuatro especialidades en Londres.
"Seguro, seguro, nadaré 100 espalda, 100 pecho y 200 combinado. Pero estamos analizando con mi entrenador si hacer también los 400 libre. Es una prueba bastante desgastante y no la tengo muy bien entrenada. Habrá que ver, según el programa, qué me conviene", dice.
En el marco de su preparación, el lunes viajará hacia Canadá para repetir su participación en el certamen en el que el año pasado también compitió el múltiple campeón Michael Phelps. Y tras su regreso al país, partirá hacia Brasil para cerrar allá la etapa de competencia previa a los Juegos. "Desde el 16 de julio hasta el 20 de agosto me quedo entrenando en Córdoba, haciendo la puesta a punto, ya aflojando un poco las cargas. Aunque las competencias también están buenas porque te ponen a ritmo", afirma.
A los 20 años "Nacho" tiene la ventaja de saber qué es ser olímpico. "Haber estado en Beijing me da un montonazo de experiencia. En 2008 competí con 16 años y no se compara. La actitud con la que fui fue muy distinta. Si bien tenía el mismo compromiso y los mismos objetivos, nadé por invitación y ahora me gané el lugar. Eso cambia las expectativas", asegura y argumenta: "En 2008 no sabía lo que era un Juego. Pensé que sería parecido a un Mundial pero la preparación es mucho más fuerte. Están todos muy afilados. Ahora sé cómo se entrena para un Juego Olímpico".
Los Parapanamericanos 2011 también le sirvieron al cordobés como medida: fue uno de los máximos medallistas argentinos con una presea de plata en 200m combinados y bronces en 50 y 100m libre y en 100m pecho.
"Mi objetivo es hacer una final. Lo veo bastante realizable pero sé que no depende sólo de mí sino también de las marcas de los otros. Lo más importante –y esto es para cada torneo– es dar todo y ver si puedo mejorar las marcas. Pero los Juegos, de por sí son una oportunidad particular. Por cómo estoy entrenando y me estoy preparando creo que las marcas van a ser buenas", confía.
Optimismo personificadoEs difícil ver a "Nacho" González enojado. Sonreír parece ser una premisa en su vida. Aunque, claro está, no se esfuerza ni un poquito para hacerlo. Le nace. Con esa buena onda entrena de lunes a sábados, estudia Física y se toma con humor cualquier accidente que le puede ocurrir por su discapacidad. "He tenido problemas. Me he chocado la pared, he chocado a algún compañero. Pero por lo general me manejo bastante bien", cuenta y, una vez más, pondera lo positivo. Y se ocupa en aclarar: "No me desmoraliza. Si estoy acá, a punto de ir a Londres, es porque no veo y así llegué a la natación. No tengo derecho a quejarme. Todo lo que gané en la vida fue sin ver bien. Es con lo que vivo".
–¿Cuál es tu problema?–Tengo pérdida de visión central. Tengo visión periférica y con eso me manejo. Es un problema evolutivo pero tiene su tope porque afecta sólo a la parte central; no se explaya hasta dejarte ciego.
–¿Qué diferencias hay entre la natación convencional y la adaptada?–En mi categoría (S12) la adaptación no es tanta, es la categoría del medio entre los ciegos totales (S11) y los disminuidos visuales que ven un poco más (S13). La diferencia más importante es que cuando el nadador se acerca a la pared dispone de un toque en la espalda para saber que está llegando. El tocador es parte del equipo. Además, hay algunas diferencias sutiles que tienen que ver con la orientación de un nadador que no ve bien. Por ejemplo, un convencional no puede tocar el andarivel y eso, en mi categoría, se permite en un punto.
–¿Entrenás con tocador?–No. Por suerte cuando compito y entreno me muevo a la par de un convencional, sin serlo. Desde que empecé a nadar hasta los 14 años competí con convencionales. No tenía idea de que existía este mundo: el mundo del deporte adaptado.

