La pole de Marc Márquez en el Moto GP de Termas, desde adentro
Márquez va primero. Cómo se vive en las entrañas del circuito de Termas. Postales de una clasificación vista desde el centro del escenario, con el español como gran protagonista.
Una víbora intentó cruzar la pista de Termas. No lo logró. Alguien se encargó de ella. Sus restos descansaban al borde de la penúltima curva, antes de la entrada a la recta principal. Testigos mudas, las arañas se escondían entre los neumáticos que protegen los guardarrails del circuito.
Sus rastros eran inconfundibles. Son locales acá. A metros nomás, el español Marc Márquez volaba sobre el asfalto santiagueño. El campeón marcó la pole ayer y largará primero la final del Gran Premio de Moto GP hoy (a las 14). Todo fue del "niño maravilla" que en Argentina no tiene rivales que lo pongan en aprietos. Si nada extraño pasa, ganará hoy su tercera carrera consecutiva.
"Había más arena que cuando corrimos en Qatar. Deberían pasar una aspiradora", había dicho Pedrosa, sin filtro, el primer día.

“Desde las 6 de la mañana que estamos acá”, contaba Carlos, uno de los banderilleros apostado justo frente a esa larga recta.
Se fumaba un cigarrillo mientras veía pasar a Márquez, a Valentino Rossi y al resto de las motos (un promedio de 177 kilómetros por hora).
“No creo que tenga mucha tarea”, se esperanzaba. Vino desde Tucumán a trabajar para el MotoGP. Llegó el jueves. Lleva años haciendo esto en carreras zonales y nacionales.
"¡Cómo no iba a estar ahora!", advertía. Cerca de Carlos, otros banderilleros se tomaban unos mates entre tanda y tanda de clasificación. Dejaban su trabajo unos segundos para campear la siesta santiagueña, cortada por la velocidad de las motos y controlada, vía handy, por europeos de voz extraña. La vida, a pesar de estar metidos en un circuito lleno de camarógrafos, cables, sensores y ambulancias, seguía teniendo el sabor del interior.
“¿Así que los pilotos se quejaban de los mosquitos? A mí no me picó ninguno. Será que me conocen, jajaja”, bromeaba el tucumano. Márquez terminó haciendo la mejor vuelta, el mejor tiempo y alcanzó la velocidad máxima.
Escribió un monólogo que puede terminar hoy con la victoria en la final. Será un domingo inolvidable para Termas: a tope (se esperan más de 70 mil personas), en un antes y un después para Santiago del Estero, dispuesta a saltar al mundo subida a una moto de velocidad. Después habrá tiempo para que todo vuelva a la normalidad. Los bichos lo agradecerán.

