Piratas. El “otro Kempes”: así vivieron miles de hinchas de Belgrano la final en la casa más famosa de Alberdi
Mientras el Estadio Mario Alberto Kempes explotaba para la final entre Belgrano y River Plate, cientos de piratas que no consiguieron entrada armaron su propia fiesta en la histórica casa de la familia Vilta. Banderas, bombos, recuerdos de Rodrigo Bueno y una pasión desbordante transformaron Alberdi en una extensión del estadio.
No todos pudieron entrar al Kempes. Pero para muchos hinchas de Belgrano, eso jamás iba a ser un impedimento para vivir una jornada histórica.
Mientras miles de piratas copaban las tribunas del estadio para la final del Torneo Apertura, en barrio Alberdi se armó otro escenario igual de emocionante: la casa de la familia Vilta, uno de los lugares más emblemáticos del mundo celeste, volvió a convertirse en punto de encuentro para los fanáticos que decidieron vivir el partido rodeados de pasión, historia y pertenencia.
Desde temprano comenzaron a llegar hinchas con camisetas, banderas, reposeras y equipos de mate. Algunos fueron en familia, otros con amigos y muchos simplemente aparecieron atraídos por el clima que se generó alrededor de una casa que, desde hace años, ya es una referencia obligada para cualquier simpatizante de Belgrano.


La familia Vilta es reconocida en el universo pirata por haber transformado su hogar en una especie de museo del club. En cada rincón aparecen reliquias celestes: camisetas históricas, fotos, banderas, recuerdos del Gigante de Alberdi y objetos que resumen décadas de amor por Belgrano.
Pero además, la casa guarda una conexión especial con Rodrigo Bueno, fanático eterno del Pirata. Entre cuadros, imágenes y recuerdos del “Potro”, el lugar se convirtió también en un espacio de culto para quienes mezclan fútbol y cuarteto como parte de una misma identidad cordobesa.
La previa se pareció a una cancha. Bombos, bengalas, canciones y abrazos constantes acompañaron cada minuto antes del inicio del partido. Muchos ni siquiera ocultaban la emoción: para una enorme cantidad de hinchas, esta final representa uno de los momentos más importantes de la historia reciente de Belgrano.


“Si no podemos estar en el Kempes, lo vivimos acá”, repetían varios de los presentes mientras la calle se teñía completamente de celeste.

Con el correr de las horas, la convocatoria creció tanto que por momentos Alberdi pareció convertirse en una tribuna gigante. Los autos tocaban bocina al pasar, los vecinos salían a mirar y cada aparición de una bandera despertaba un nuevo canto.
Lejos del estadio, pero cerca del sentimiento, la familia Vilta volvió a demostrar por qué su casa ya forma parte de la cultura popular de Belgrano. Porque hay partidos que se juegan adentro de la cancha. Y otros que se viven desde el corazón.


