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Viaje “feliz” por partida doble a los Juegos Evita

A Mar del Plata. Un equipo de hockey del programa Jóvenes en Acción y la Fundación Pueblo Rugby partirá hoy a las finales nacionales de los Juegos Evita. Son 10 chicas de zonas carenciadas que se ganaron esta oportunidad gracias a sus valores.

02 de noviembre de 2013 a las 05:52 p. m.
Viaje “feliz” por partida doble a los Juegos Evita
Rumbo a Mardel. Celeste y Candela forman parte del equipo que conduce Andrea, en el proyecto que coordina Javier. // Foto: Raimundo Viñuelas

Hay días que Candela avisa que tiene que cuidar a su hermanito y a su sobrino, que tienen dos años, y que llegará tarde a la práctica. Y cuando puede, aprovecha para ir a ayudar a su papá al bar para ganar un poco de plata y colaborar con la compra de algunos elementos que necesita para viajar este sábado a Mar del Plata. Ella, a los 13 años, sabe ser responsable y tiene su premio.

A su lado está Celeste, su amiga. La mira cómplice y se sonríe cuando habla. Celeste tiene 11 y se destaca por ser buena compañera, respetuosa y colaboradora en los entrenamientos. Juntas, con otras ocho niñas, partieron hoy en un viaje soñado hacia Mar del Plata a disputar las finales nacionales de los Juegos Evita.

Serán parte del único equipo de hockey de Córdoba, y llegan como invitadas. Los 10 nombres de estas jugadoras salieron de una selección de 38 chicas menores de 14 años que juegan en Villa Serrana, 16 de noviembre, Cooperativa Atalaya, Villa La Tela y Villa El Tropezón. En total, unas 300 chicas de diferentes barrios cercanos son parte de este proyecto que fusiona, desde hace dos años, a la Fundación Pueblo Rugby con el Programa Jóvenes en Acción que lleva adelante la Municipalidad de Córdoba.

Candela y Celeste, en realidad, ya llevan cuatro años jugando con Andrea Acuña, la “seño” que tuvo esta iniciativa en Villa Serrana y que hoy, con su hermana Julia, enseñan en los sectores más carenciados de la mano de la “Muni” y la Fundación.

Ilusión en marcha"Conocemos el Parque San Martín", subraya Candela, sonriente, cuando se le consulta qué lugares visitó de la ciudad. Allí juegan una vez al mes, en sus pocas experiencias en una cancha de hockey sintética (también fueron a Tala RC, La Tablada y La Salle HC). Porque su rutina de entrenamientos incluye dos jornadas semanales en un campito descampado; desnivelado, con piedras y sin arcos; o en una cancha de básquet, según el barrio.

En su universo, un viaje a Mar del Plata no estaba ni en los planes más remotos. Sin embargo, hoy tomará un colectivo junto a los cerca de 500 cordobeses que disputarán las finales de los Evita en “la Feliz”.

También irá Evelyn, que tiene 11 años y camina 30 cuadras para llegar a entrenarse. Su esfuerzo se multiplica en su casa –donde les prepara el desayuno y el almuerzo a sus hermanos antes de ir al colegio– y en la escuela –donde tiene asistencia perfecta y una libreta repleta de excelentes–. Y viajará Mariela (14), que debió levantar las ocho materias que tenía abajo para poder cumplir este sueño y ayudar a su madre en el trabajo para colaborar con algo de dinero.

"Es un sueño cumplido", sentencia la "seño" Andrea cuando coteja este presente con las realidades con las que les toca enfrentarse a diario cuando se acerca a las diferentes villas a entrenar.

"Esto empezó con el fin de contener a las niñas, que tengan un lugar donde reunirse y que el deporte les sirva como herramienta para adquirir otros valores. De hecho, nos apoyamos en la parte humana para seleccionar a las 10 que harán el viaje", cuenta orgullosa y agrega que este trabajo se logró gracias al esfuerzo de toda la comunidad, porque la familia de las niñas y las escuelas también se contagiaron de este espíritu para que el hockey crezca en estas zonas.

Javier Ramón, que es el coordinador de este proyecto, explica sobre el viaje a “Mardel”: “Las chicas fueron invitadas a esta instancia en la que se enfrentarán a equipos que, a lo largo del año, se ganaron el lugar en la final. Ellas saben que será competitivo”.

Pero su único objetivo, como ellas reconocen, "es disfrutar y divertirse". Por lo pronto, ya pintaron una bandera y llenaron los celulares de música para que las acompañe en el viaje. Mariela buscó fotos de Mar del Plata y miró cómo iba a estar el clima durante su visita. Candela y Celeste no vieron nada. Prefieren sorprenderse y que la inmensidad del mar las cautive. Allá, en La Feliz.