Temas del día:

Luciana Aymar una vez más la mejor del Mundial

La Maradona del hockey. La rosarina soñaba ser como Diego. Ayer, se llevó todos los elogios.

12 de septiembre de 2010 a las 11:38 a. m.
Eugenia Mastri, enviada especial a Rosario
Luciana Aymar una vez más la mejor del Mundial

"Si yo fuera Maradona viviría como él/ Si yo fuera Maradona frente a cualquier portería/ Si yo fuera Maradona nunca m'equivocaría/ Si yo fuera Maradona perdido en cualquier lugar/ La vida es una tómbola... de noche y de día.../ la vida es una tómbola y arriba y arriba..../ Si yo fuera Maradona viviría con él.../ mil cohetes... mil amigos/ y lo que venga a mil por cien"."Si yo fuera Maradona", pensaba de niña Luciana Aymar sentada en el living de su casa de Fisherton, admirando al "10". Repasaba los videos del Mundial '86. Se imaginaba vestida de celeste y blanco. Se imaginaba siendo como él.

Su destreza la cautivaba. "Lucha" se admiraba con las jugadas "del Diego", rebobinaba el video y las miraba otra vez. "El Pelusa" tenía una magia que la rosarina no podía entender. Y se proyectaba en las imágenes. Se veía dentro de un estadio lleno, siendo ella Maradona. Siendo la receptora de los aplausos, los cantos. Siendo la generadora de magia.

Y “la vida es una tómbola”, como dice Manu Chao. Porque aquella pequeña niña que tenía como ídolo al “10” de la selección de fútbol se convirtió en la mejor jugadora de la historia del hockey mundial. En la receptora de los aplausos, los cantos. En la generadora de magia.

Luciana Aymar se preparó especialmente para este Mundial. Y no se cansó de repetirlo. Quería estar en su máximo nivel para jugar ante su gente, ante su familia, sus afectos, sus amigos... Para jugar "en el patio de su casa". Y como en un cuento de hadas, esos que tiene final feliz, logró dejar lo mejor de sí en su Rosario natal y se quedó con el premio a la mejor jugadora del torneo. La mejor del mundo. Vaya novedad.

Si le dicen “la Maga” no es casualidad, y menos ironía. Verla en vivo y en directo es un placer. Un orgullo es que sea argentina. Gambetea, mete caños, pasa entre sus rivales como quiere y si le queda un poco de cuerda, corona la jugada con un golazo. O se lo deja servido a una compañera. Lo hace con total naturalidad. Le sale. Le sobra talento y es imposible predecir qué puede hacer con el palo y la bocha. Ella siempre tiene algo para sorprender. El que piensa que está todo inventado puede encontrar en “Lucha” la excepción que confirma la regla.

Por eso, cuando hace dos semanas comenzó el Mundial con tres goles ante Sudáfrica, Luciana ya se encaminaba a ser la mejor del torneo.

Para muestra basta un botón, dicen, y en el debut la rosarina ya dejaba claro que, el de su casa, sería su mundial.

Lo que vino después no tuvo menos destreza. Aymar es “la Maradona del hockey” y cientos de niñas estarán hoy como estaba ella 25 años atrás, admirando lo que hace en una cancha. Cómo hacía ella con “el Diego”. ¿Quién se lo iba a imaginar? La vida es una tómbola, Luciana Aymar.