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Las Leonas, nacimiento de un mito

Nacieron en 2000, revirtiendo a pura garra un panorama adverso hasta llegar a la final de los Juegos de Sidney. Desde entonces, no se bajaron de podios olímpicos ni mundiales. Un repaso por la historia del seleccionado más ganador del hockey nacional, que

28 de agosto de 2010 a las 11:03 a. m.
María Eugenia Mastri
Las Leonas, nacimiento de un mito

"Les queríamos hacer este regalo. Tomen y úsenlas cuando lo crean necesario". Corría el año 2000 y, palabras más, palabras menos, el preparador físico de la selección nacional de hockey femenino, Luis Barrionuevo, les entregaba a sus jugadoras unas camisetas estampadas con una leona.

Fue en Nueva Zelanda, en la gira previa a los Juegos Olímpicos de Sidney que hizo el seleccionado dirigido entonces por Sergio Vigil.

Y no era más que eso: un equipo nacional. La unión de las mejores jugadoras de hockey del país bajo los colores celeste y blanco de nuestra Bandera.

Pero hubo un punto de inflexión en ese equipo. Un antes y un después durante las justas olímpicas. La primera fase había quedado atrás y Argentina entraba contra las cuerdas a la segunda. Debía ganar todo lo que tenía por delante si quería tener chances de podio.

La selección tenía que sacar a relucir sus garras ante Holanda, China y Nueva Zelanda. Y la leona estampada en el pecho de las casacas nacionales abandonó el bolso y debutó en Sidney para cumplir, ni más ni menos, con lo que había sido su razón de ser: un ícono que identifique al conjunto.

Es que antes de viajar, la psicóloga de aquel seleccionado le sugirió al cuerpo técnico la necesidad de identificación del equipo más allá de las individualidades. La inquietud se trasladó luego a las jugadoras y ellas mismas eligieron que sea una leona el animal que refleje sus objetivos y su personalidad.

Los mayores rugidosEn aquel setiembre de 2000 pasaron luego Holanda (3-1), China (2-1), Nueva Zelanda (7-1) y llegó la primera final olímpica: con un 3-1 para Australia, las flamantes Leonas se colgaron la medalla de plata.

Argentina venía codeándose con los grandes desde hacía un tiempo. Había sido subcampeón mundial en 1994 y cuarto en el \'98. Pero la medalla en Sidney fue un renacer. Significó el comienzo de una nueva era, de un nuevo equipo que desde entonces no se bajó más de los podios olímpicos y mundiales.

Las Leonas, con su marca, fueron campeonas en la Copa del Mundo de Perth 2002 y terceras en la de Madrid 2006. Y en Juegos Olímpicos, alcanzaron el bronce en Atenas 2004 y Beijing 2008.

A los logros ecuménicos les sumaron unas cuantas medallas en Champions Trophy: oro en 2001, 2008, 2009 y 2010; plata en 2002 y 2007 y bronce en 2004.

En todo este proceso fueron cambiando nombres y la renovación signó el equipo, aunque hay tres jugadoras que continúan desde 2000: Luciana Aymar, Soledad García y Alejandra Gulla (ausente en los Juegos de Sidney por lesión, pero parte del proceso).

La cita de Rosario significará la última presentación con la camiseta nacional para Gulla. Y, aunque no lo confirman, también podría ser la despedida de la rosarina y de la cordobesa que más medallas le dio a nuestra tierra en deportes colectivos.

Las tres tienen un anhelo común: ponerle el broche de oro a un década de éxitos del hockey nacional.