La “Legión Extranjera” de Jockey
El primer equipo del Jockey Club tiene varias jugadoras nacidas en otras provincias. Conocé a las “extranjeras” hípicas que refuerzan al mejor equipo cordobés del momento.
Jockey acaba de conseguir el número uno del Oficial de Damas y tendrá ventaja deportiva en las semifinales. El mérito es de un grupo parejo que se homogeneizó con el correr de los partidos y que cuenta con jugadoras que no nacieron en Córdoba pero entienden la mística roja a la perfección.
Lucía López Ramírez, Ines Ryan y Agostina González son salteñas, mientras que Johana Sarjanovich es misionera; las cuatro conforman la "Legion Extranjera" de Jockey.
Lucía, Agostina y Johana son estudiantes, tienen 24, 20 y 25 años respectivamente y son titulares. Inés tiene 23, es profesora de educación física y es la primera alternativa para Mariano Gandini. Las cuatro son amigas y comparten la pasión por Jockey.
"Vinimos al club por recomendaciones. Teníamos buenas referencias y fue prácticamente una casualidad, luego fueron llegando las demás y no nos equivocamos en la decisión", dice Lucía y sus coterráneas coinciden, mientras que Inés agrega: "vinimos en combo, primero eramos tres y ya somos siete, todas de Gimnasia y Tiro". "En mi caso tenía todo listo para ir a otro club pero vine y Jockey es más parecido a mi club de origen por eso me decidí a jugar acá", cuenta Johana quien vino a Córdoba en 2001.
Las cuatro tuvieron experiencias distintas a la hora de adaptarse a un club con tradición y mucha presión. “Yo llegué con edad de quinta y ese año salimos campeonas, fue un año muy lindo. Luego dejé de jugar y volví a entrenar en la ‘B’, ahora hace un año que estoy en primera”, grafica Ryan, la única delantera.
"En mi caso fue difícil, cuando mi camada pasó a primera había un equipo armado y eran todas muy buenas. Nos costó a todas y entrábamos por pocos minutos. Era un comodín pero hace dos años encontré un puesto y la titularidad", explica Sarjanovich. La más chica, Agostina, llegó este año y logró ganarse un puesto rápidamente: "Llegué justo cuando varias habían dejado, además se lesionó una compañera y se me abrió un lugar". "Ella es la buena", bromean sus amigas.
“La defensa es muy fija y entre que uno está y no está se hace duro, pero el apoyo del grupo fue fundamental. Cuesta pero vale la pena toda la espera y el esfuerzo”, explica Lucía.
Las cuatro admiten que llegar a Jockey las exigió a cambiar hábitos y no permitió relajarse. "En nuestra provincia era todo más chico, uno ya estuvo en seleccionados y te conocen. Acá no te conoce nadie y hay que empezar de cero", cuenta López Ramírez, mientras Inés afirma: "allá quizás uno tenía el puesto asegurado. Acá no podés faltar un entrenamiento ni salir antes de un partido".
Tener el corazón divido entre dos provincias no es fácil y menos cuando llega alguna convocatoria para jugar en algún seleccionado.
"Cuando jugué con la camiseta de Córdoba realmente la sentí, fue algo especial", cuenta Ryan, mientras que Sarjanovich afirma: "Yo me siento más cordobesa, jugué en varios seleccionados y me encantó".
López Ramírez y González admiten que la situación del conjunto salteño es especial (casi todas las convocadas pertenecen al club Popeye), pero jugar para su provincia siempre es lindo.
Lucía, Inés, Agostina y Johana sólo son un pequeño grupo que representa la realidad de muchas jugadoras de distintos puntos del país que se desempeñan en el hockey cordobés. Son muchas las chicas que vienen a Córdoba a estudiar y buscan un lugar donde practicar su deporte preferido, no es fácil para ellas que deben afrontar muchos obstáculos, entre ellos la adaptación. Sin embargo la adversidad las reúne y se conforman estos pequeños grupos que significan un soporte en todos los aspectos y, en muchas ocasiones, terminan identificadas con la camiseta de su club adoptivo y de los seleccionados locales más que con sus orígenes regalando a la familia del hockey cordobés jugadoras de calidad y mayor prestigio a nuestro deporte.

