El gran salto al TPG Tour
De cadi a profesional. Cinco cordobeses podrían dar en el Abierto Norpatagónico, sus primeros pasos en el circuito mayor del país.
Para muchos ser un profesional del golf no depende sólo de las condiciones y el talento, sino además de las oportunidades. Sobre todo para los cadis, a quienes sus limitaciones económicas les impiden costear su despegue deportivo.Este año cinco jugadores del Córdoba Golf Club, apoyados por un programa de la institución y por la Fundación Ángel Cabrera, aprovecharon su oportunidad.
En enero pasado cinco participantes de ese programa obtuvieron el derecho a jugar el Tour de Profesionales de Golf 2011 del país en la Escuela Clasificatoria disputada en Buenos Aires, y ahora aguardan la invitación para competir en el Abierto Norpatagónico a fines de este mes en Bahía Blanca.
En esa selección, en la que participaron 110 jugadores, Claudio Castillo y Rodrigo Barrera quedaron cuarto y quinto respectivamente, y eso les abrió la puerta al TPG Tour durante todo el año. Otros tres, Raúl Ferreira, Enzo Castillo y Jordán Ceballos (de sólo 16 años) quedaron entre el puesto 30 y 55, podrán participar en algunos torneos, pero para el Norpatagónico dependen de la organización para ser invitados.
Un sexto jugador, Marcelo Monje, clasificado en 2010, también podría jugar ese torneo.
"Los chicos son cadis de Villa Allende que no tienen muchos recursos. El club decidió darles apoyo y armó una subcomisión para ayudar a aspirantes a profesionales. Ellos deben ser cadis, menores de 30 años que tienen disciplina y talento, y que quieran ser profesionales", explica Matías Novillo, encargado de esa subcomisión.
El apoyo económico para estos jugadores viene del "Pato" quien fue cadi y ahora apoya a los aspirantes a profesionales. "La Fundación conoce estos jugadores porque juegan el Ángel Cabrera Tour, el circuito en el que se foguean", agrega.Este año el Córdoba Golf tendrá récord de jugadores en el TPG. Estos seis se sumarán a Franco Barrera, Paulo Pinto, Federico Cabrera y Martin Monguzzi. Y si bien nadie tiene garantizado el éxito, al menos tuvieron su oportunidad.
