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Ángel Monguzzi, por la propia senda

A los 32 años, decidió retomar a pleno su carrera profesional. Tras cinco años como cadi en el Champions Tour, el golf le brinda otra oportunidad. Un apasionado en todos lo niveles de la disciplina.

31 de enero de 2012 a las 09:11 a. m.
Fabián Sacarelli
Ángel Monguzzi, por la propia senda

"Empecé a jugar al golf por mi padre. Cuando aprendí a caminar, ya tenía un palo de golf en la mano. Mi padre, mi abuelo, todos han jugado. Me inicié en el Córdoba Golf Club de Villa Allende". Así se presenta el cordobés Ángel Monguzzi, quien a los 32 años, y tras varios años de ser cadi en el Champions Tour de figuras como Vicente "el Chino" Fernández y del estadounidense Bruce Fleisher, está decidido a jugarse sus cartas en el profesionalismo.Para Ángel, los caminos del golf lo llevaron en 1999 al circuito universitario de Estados Unidos. Allí obtuvo la licenciatura en Finanzas y luego probó en el profesionalismo. Sin embargo, su mejor experiencia la adquiriría como cadi del Champions Tour, el circuito de golf del país del norte para mayores de 50.

“Probé dos o tres años y no me fue mal, pero no lo bien que me hubiese gustado. Por entonces estaba radicado en Florida y jugando tours chicos. En 2006 me llamo “el Chino” Fernández para ofrecerme que le haga de cadi en el Champions Tour. Le dije ‘lo hagamos porque me interesa como experiencia’. La idea eran dos o tres torneos, pero ‘pegamos buena onda’ y seguimos. A fin de año vine a Argentina, jugué como siempre el Abierto de la República, el torneo de Maestros y me propuso seguir. Al final lo hice por cuatro años del 2006 al 2010”, recuerda.

"Después le llevé los palos a Bruce Pelscher, hasta mediados de 2011. Disfruté mucho y ver cómo se comportan, cómo juegan, las decisiones que toman, todo eso me ayudó mucho. Pero terminé de llevar los palos y quiero darme el último esfuerzo a full porque me siento que estoy pegando bien y la mente está mejor que nunca".–Como cadi, ¿no perdiste mucho tiempo de tu carrera?

–Se puede ver de muchas maneras. Es una pérdida de tiempo en cuanto a lo físico y a la práctica de golf, pero lo que aprendí mental y estratégicamente fue mucho. Es una manera increíble de aprender. Siempre tuve bastante nivel de juego y técnica pero siempre el lado mental y la estrategia de juego me fallaba. Haber hecho cuatro años de cadi con ellos me dio mucho en lo mental, que es muy importante.

–¿Qué aprendiste con ellos?

–En Argentina hay muchos talentosos, pero la disciplina y el esfuerzo es diferente a la de los americanos o los de primer nivel. Lo que vemos de Cabrera y Romero en Villa Allende no es lo mismo que hacen en competencia. En el Champions Tour se esfuerzan y enfocan de una manera increíble. Acá eso no se ve. Cuando están en competencia se están matando. “El Gato” (Romero) es uno de los tres más talentosos del tour, como le pega a la pelota él no le pega nadie.

–Perteneciendo a una familia tradicional del golf, ¿pesa el apellido Monguzzi?

–La verdad es que el apellido Monguzzi es lindo tenerlo pero de chico me pesaba. Bah, la gente te lo hace pesar. Incluso nos comparaban a mí y a mi primo Martín (además de jugar al golf es cantante), y preguntaban quién era mejor. Y la verdad es que somos íntimos, la familia se mantiene sólida, y tener el apellido pesa un poco. En eso me ayudó irme a EE.UU., porque allá soy uno más y hago mi propia historia. Acá sigo siendo un Monguzzi pero hago mi camino.

–¿Tenés un calendario fijado?

–Con el segundo puesto en el Ángel Cabrera Tour 2011 puedo jugar el tour argentino de este año. Pero me iré a Estados Unidos en estos días. Por ahora jugaré mini tours y haré de cadi en pocos torneos como para mantener esos contactos. Y volveré en abril a jugar el Abierto del Centro de Villa Allende que me encanta. Luego, con Paulo Pinto jugaré entre cinco y siete de las clasificaciones de los lunes del Nationwide.

–No dijiste, al final, quién es mejor, ¿Martín o vos?–Martín está cantando mucho, así que le estoy sacando ventaja (risas). Es un primo del alma y me tiene fe.