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83º Abierto del Centro: Sebastián Olivar, el ingeniero del césped

Olivar, superintendente de cancha del Córdoba Golf Club, es el encargado de prepararla para el torneo. “La principal defensa está en los greens”, advierte.

15 de abril de 2014 a las 04:26 p. m.
83º Abierto del Centro: Sebastián Olivar, el ingeniero del césped
Cabeza de equipo. Sebastián Olivar cuenta con el apoyo de 15 empleados del club para mantener la cancha.

A los 36 años, Sebastián Olivar, superintendente de cancha del Córdoba Golf Club, repasa el campo del Córdoba Golf Club con la minuciosidad de un artesano. Para el tradicional 83º Abierto del Centro de profesionales, que comienza este jueves, el rough debe tener tres pulgadas, la velocidad de los greens no más de 11 pies, y las ramas de los árboles no estar por debajo del metro y medio, salvo alguna excepción para hacerla competitiva.Se esmera porque la cancha se defienda bien, aunque no que sea imposible. Y se ríe cuando se le pregunta si los jugadores se acuerdan de él seguido.

“Lamentablemente es lo que nos toca (se ríe), prepararla para que la cancha se defienda. El trabajo fuerte que se hace en greens es para darle esa picardía y darle la nota de color cuando se pasan de las banderas. Cuando se van lejos, se acuerdan de todos nosotros”, bromea. Claro que Sebastián, a punto de convertirse en ingeniero agrónomo, no está solo, lo ayudan otros 15 empleados del club “que tienen la camiseta puesta”.

"Cuando uno ve el calendario y ve que se viene este monstruo es todo un desafío. Trabajamos mucho para llegar bien a este torneo, y cuando la gente reconoce la cancha, nos enorgullece como grupo", dice.

Todos al tee

“La cancha fue preparada especialmente para este evento. Se viene trabajando durante todo el verano y también desde un poquito antes. La preparación tiene que ver con alturas de cortes en rough y greens para presentar algo bien competitivo. Eso implica una serie de trabajos programados”, explica.

La pregunta es, para el encargado de montar el gran escenario, donde estarán las dificultades. “La principal defensa está en los greens, que tienen mucho movimiento y cuando se ponen firmes y con un corte bajo se ponen muy veloces. Quien juegue bien el putter va a marcar la diferencia. El rough ha crecido y también va a ser una dificultad adicional”, asegura.

Si los profesionales del club creen que el conocimiento de la cancha será una ventaja, Sebastián tiene otra idea: “Generalmente esta cancha se juega con una velocidad de ocho o nueve pies en los greens. Los profesionales que juegan todo el año acá tienen tomada la distancia a la bandera con una cierta potencia del putter. Pero en este tipo de eventos, cuando los greens están rápidos es diferente; entonces pierden el sentido de la distancia. Una persona que viene de afuera y está acostumbrado a jugar a 11 pies en greens, tiene una leve ventaja sobre el que juega todo el año a 8 ó 9 pies. La memoria del impacto le juega en contra al jugador local”.

Ayer ya fue día de práctica y continuará hoy, desde las 7.40. Los 144 jugadores comenzarán a desentrañar los secretos de la cancha y sus “objeciones”, preparadas por Sebastián y su equipo, con la minuciosidad de un artesano.

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