Volvió Talleres, se viene Talleres
Sin merecerlo cayó 1-0 con River en el Kempes. Pero los hinchas ovacionaron al equipo, al que le reconocieron el valor de jugarles de igual a igual a dos grandes en fechas seguidas.
Ya está lo de los 12 años. Ya fue. Decir adiós es crecer. Talleres es futuro. Lo inició ayer en el Kempes con 57 mil personas, lo empezó con River.
Perdió y le dolió, claro. Les dolió a los 57 mil en el estadio y a los otros miles y miles que lo vieron por TV o por internet o lo escucharon por radio o lo siguieron por Twitter.
Irse del “Chateau” con una derrota era algo que el hincha de Talleres no sufría desde junio de 2015. De esa noche helada con Maipú a la veraniega de anoche con River, pasó una vida.
Una mejor vida para Talleres. Hay un nuevo Talleres, un mejor Talleres, un Talleres con porvenir, que se la bancó ante Racing en Avellaneda y que le hizo partido a un River que venía de florearse ante Banfield. Hay un Talleres competitivo; no eficiente, no efectivo aún.
Pero vale hacer historia… Que venía un “9 “de cartel, que falta un “10” pesado, que suena Ronaldinho para ponerse la azul y blanco, que el presidente Andrés Fassi va a romper el mercado, que “no sé si Kudelka es para Primera”… y otros tantos “que”.

Este es el Talleres de los firuletes de Ramírez, del empuje del chileno Muñoz, del toque de Guiñazú, del contagio del “Colorado” Gil, del inquieto Palacios, del ritmo “del Cholo” (se pasó de vueltas y vio la roja) de los despejes de Gandolfi y Quintana, de Herrera (puso la cara, literalmente, para evitar un gol de “Pity” Martínez; hizo lo que pudo en el gol Mina), de los laterales “Leo” Godoy y Kruspzky. Esos apellidos que se sospechaban inferiores ya superaron las expectativas.
Claro que en fútbol todas las verdades son momentáneas, pero luego de dos fechas con Talleres planteando partidos de igual a igual ante dos grandes, el equipo se ganó el respeto de la hinchada.
Se notó ayer: cero reproche desde la tribuna, cero queja, todo aplausos. Si Talleres se quedó en cero en el marcador también en fastidio: fue una derrota con cero drama. Acaso lo que molestó fue que un grande como River le ganó por un pequeño descuido.
Sin embargo, las imágenes de la noche fueron el remate de Ramírez que tapó batalla e hizo mover el estadio. La ovación para Gil, el Burgos de este tiempo, el nuevo hombre adorado de los corazones albiazules.
Se vendrán miles de selfies con el Colo en las redes sociales. #YoConocíAGil pondrán en hashtags los fanas. Gil es la muestra de ese nuevo Talleres, respetuoso del presente (sumar puntos para no tener dramas con el promedio) y respetuoso del pasado (nada de apichonarse y jugar palo y palo). Cuando Kudelka lo sacó nadie entendió nada.
Como Gil, algunos otros parecen jugadores de Talleres de toda la vida. Con la intensidad que le meten ya se ganaron el aplauso del hincha.

Claro que nadie come vidrio y hasta el nene de 12 años que vio por primera vez a Talleres sabe que el equipo le falta un salto de calidad en ataque.
Será cuestión de esperar lo que entreguen Ludueña (nada del Hachita ayer) y Vuoso, los distintos.
¿Mereció perder Talleres? Todo es opinable, pero los números para leer el juego dan una paridad gigante, como el marco en el Kempes. Cinco tiros al arco de Talleres, tres de River. Un poco más de posesión para River. Seis tiros de esquina para la “T”, dos más que el Millo.
¿Y ahora? Frase hecha pero cierta: esto es largo. Mientras los hinchas cantaban: “Oléeeee Oléeeeee es un sentimientooooo no puedo parar” se terminó el “volvió Talleres”. Habrá que cambiarlo por el “se viene Talleres”.