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Volvió Belgrano y Córdoba fue una fiesta

El plantel que logró el ascenso armó una caravana con miles de hinchas desde Villa Esquiú al Patio Olmos. En un ómnibus descapotable, los jugadores dieron rienda suelta a la alegría.

27 de junio de 2011 a las 03:20 p. m.
Flavio Durán
Volvió Belgrano y Córdoba fue una fiesta

El plantel de Belgrano llegó esta mañana a Córdoba y armó una caravana multitudinaria desde Villa Esquiú hacia el Patio Olmos, donde cerca de 10 mil hinchas deliraron con sus ídolos. Los jugadores pasaron primero por el predio de Villa Esquiú y allí se subieron al ómnibus descapotable que la empresa General Urquiza le preparó para los festejos.

Cerca de 300 hinchas estuvieron desde temprano en el predio cantando junto a los jugadores al lado del ocurrente ómnibus, que tiene inscripta la leyenda "un viaje de Primera". Los jugadores desayunaron juntos y la mayoría coincidió en que todavía "no caen" sobre lo ocurrido ayer ante River. Entre otros directivos, se observó la presencia de Santo Biasatti, el flamante prosecretario de Belgrano. El plantel viajó seguido por miles de personas por Circunvalación, luego tomó la ruta 9 hasta Avenida Sabattini y desde allí se dirigió al Patio Olmos.Los jugadores y miles de hinchas se detuvieron frente a la granja del zoológico para cantarle al "burro" Andrés, el oráculo que pronosticó el triunfo en Alberdi y el empate en Núñez. "El Mudo no se va, el Mudo no se va", cantaron los fanáticos del Celeste, que pretenden la continuidad de Franco Vázquez en Belgrano.Los otros "mimados" por la hinchada fueron el arquero Juan Carlos Olave y el uruguayo Ribair Rodríguez. La marea celesteEsa marea celeste que albergó ayer a unas 20 mil almas "piratas" que festejaron en San Juan y Vélez Sársfield comenzó a formarse cuando Juan Carlos Olave le contuvo el penal a Mariano Pavone.Pero, todo explotó cuando el árbitro Sergio Pezzotta dio por finalizado el encuentro que le permitió a Belgrano dejar su sello en la historia del fútbol argentino y también mundial.Como cauces de ríos que alimentan un lago, las calles Hipólito Yrigoyen, Vélez Sársfield y San Juan se tiñeron de celeste y los fanáticos de Belgrano inundaron en menos de una hora el Patio Olmos."Sacame una foto con la bandera de mi Belgrano querido", le dijo un hombre setentón a su mujer, mientras las lágrimas le caían. Al lado, un padre levantaba a su hijo no mayor de un año mientras la madre le pedía que lo baje por el peligro, pero el hombre gritaba desatado: "Esto es histórico, el bebé nos trajo suerte. Tiene que saber qué es ser hincha de Belgrano". Tampoco faltaron los que se llegaron la Granja del Zoo para agradecerle al "burrito" Andrés por el presagio correcto. El festejo de los hinchas. Eso también hizo historia.

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