Temas del día:

Vivanco: el buen pie americano

Los equipos de nuestro continente están plasmando mejor juego que el resto. Francia está con un pie afuera. Italia, Inglaterra y España sufrirán hasta el final para saber si clasifican.

22 de junio de 2010 a las 09:18 a. m.
Vivanco: el buen pie americano
Chile tiene puntaje ideal aunque su pase a octavos está en duda (Foto: AP).

Lo que se dice aquí tiene vida sólo hasta que el último partido del grupo H dé lugar a los octavos de final de la copa del Mundo: desde ese momento comenzará el "otro" Mundial. Cuando el viernes próximo España, Suiza, Chile y Honduras hagan lo suyo vendrá la etapa en la que se ratificarán candidaturas, se caerán los "equipos cenicientas" o habrá margen para que haya alguna otra sorpresa.Hasta aquí, día en el que Argentina afrontará su tercer encuentro en Sudáfrica, han quedado algunas consideraciones de no poco valor y por las que el fútbol de América sale muy beneficiado.De nuestro continente ya se han clasificado Brasil y están a tiro de pasar a la siguiente fase Argentina, México, Uruguay, Chile y Paraguay, mientras que Estados Unidos tiene muchas chances de continuar la aventura africana. Sólo Honduras ya piensa en volver casa. Podrían superar la primer instancia siete de las ocho selecciones americanas. Ni el más optimista pudo haber pensado un escenario mejor.De Europa no puede decirse lo mismo. Muy flojo y lleno de problemas Francia, opaco por donde se lo mire lo de Italia e Inglaterra; apenas discretas las actuaciones de España, Alemania y Portugal; previsible la producción de selecciones como Grecia, Eslovenia, Eslovaquia, Serbia y Dinamarca, apenas el saldo a favor le llega a Holanda, con dos victorias y un potencial ofensivo (Snejder, Van der Vaart, Robben, Kuyt, Van Pierse) que no ha aparecido en su real dimensión pero que sin duda es de temer.

Aunque todo pueda cambiar desde el sábado cuando comience la eliminación directa, hasta ahora no hubo selección alguna que se acercara a Brasil o a Argentina para mostrar sus individualidades y liquidar un partido.

Le pasó a Costa de Marfil, que sufrió a Kaká y Luis Fabiano; o a Corea del Sur con Messi e Higuaín. Debe también elogiarse el ánimo de superación de Chile y de su técnico Marcelo Bielsa, y de Paraguay del rosarino Gerardo Martino. Garra, orden colectivo y algún destello particular son sus sellos, a los que se agrega el perfil que históricamente impuso Uruguay, esta vez con mucha menos vehemencia charrúa pero con mucho más sentido de la oportunidad. Lo mismo le cabe a México y por qué no a Estados Unidos.

El fútbol de América parece querer demostrar que no sólo Brasil y Argentina son capaces de apadrinar el grupo y que la evolución del fútbol en otras regiones de este continente es innegable.Pero lo apuntado se relativiza cuando se avizora la encrucijada en la que se sumergirán los equipos desde el próximo fin de semana. De nada valdrá que Italia llegue con pocas luces y pida permiso. En otros mundiales ya lo hizo y salió campeón. Igual que Alemania. De poco servirá el afán de Chile o Paraguay de asomar la cabeza en el primer mundo del fútbol si se asoma el oficio inglés o el pragmatismo holandés para desinflar sus sueños.

Serán partidos a todo o nada; a soportar el asedio, el más limitado, para que el silbato final autorice el milagro de los penales. Así podría consagrarse el campeón mundial. Y no sería novedad. La novedad, se reitera, es que el fútbol de América, hasta ahora, está dejando su marca.