Vientos de cambio en Rosario
Los hinchas de la Lepra se bancaron anoche la lluvia para darle la bienvenida al “Tata” Martino, un símbolo del club. Se fueron contentos e ilusionados tras el triunfo con Belgrano.
La gente fue a verlo a él y a su Newell's con un ánimo diferente y la ilusión renovada, como si fuera el hombre capaz de cambiarle la cara a un equipo que, en el Apertura, no hizo pie. Por eso hubo muchas familias ayer en el Parque Independencia (pese a la inquietante presencia de sectores antagónicos de la barra leprosa que intercambiaron amenazas antes del partido). Hasta que, cuando la voz del estadio anunció su nombre, las palmas del Coloso se unieron para tributarle un estruendoso aplauso a Gerardo Martino.
Asomó por el túnel del vestuario y, cuando pisó el césped, lo hizo con el pie derecho. Después, se persignó un par de veces y, sin ocultar la emoción, mientras el público no paraba de ovacionarlo, levantó sus brazos para saludar a la platea, mientras caminaba hacia el banco.
Sólo desvió su trayecto para saludar a Ricardo Zielinski. Y, una vez que comenzó el juego, no perdió la concentración ni un minuto. Si apenas si se dio tiempo para sonreír cuando Pablo Pérez abrió el marcador.
Para la mitad de Rosario, Martino es una leyenda viviente. Como jugador, pertenece a un selecto triunvirato que ganó cuatro títulos con la camiseta de Newell's (los otros dos son Norberto Scoponi y Juan Manuel Llop). De allí la expectativa y el afecto, más allá de todo lo que supone recibir a un DT exitoso, que alguna vez pasó por Instituto y viene de dirigir a la selección de Paraguay y que desechó hacerse cargo de Colombia para volver al club de sus amores.
“Estoy muy agradecido por el afecto de la gente. Hace muchas semanas que vengo recibiendo el cariño de los hinchas. En realidad, muchos años. Faltaba que me lo demostraran todos juntos, como sucedió esta vez en el Coloso”, dijo “el Tata”, visiblemente emocionado, después del partido.

