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Viberti también estuvo en la fiesta de los Premios Estímulo 2012

Martín, el hijo mayor del recientemente fallecido “Patón”, protagonizó uno de los pasajes más emotivos de la premiación.

12 de diciembre de 2012 a las 12:32 p. m.
Viberti también estuvo en la fiesta de los Premios Estímulo 2012
En el nombre del padre. Hugo García, de Mundo D, le entregó la distinción a Martín Viberti, hijo de Sebastián (Foto: Ramiro Pereyra).

Seguro que Sebastián Viberti estuvo ahí. Pasó por el medio del gran salón del hotel, entre tanta gente. Como aquella foto de 1971, en la que, como un personaje bíblico, aparecía abriéndose paso entre una multitud, con el pelo largo y sus piernas largas, vistiendo la camiseta de la selección de Madrid ante el Dínamo Zagreb.

Justo después de hacer un gol y de comprometerse a jugar el partido tras sufrir la pérdida de una hija. Bastó que Miguel Simón pronunciara su nombre para que en el salón se hiciera el silencio respetuoso que imponen solamente los grandes.

Si “el Flaco” Pailos imaginó en uno de sus inefables chistes que Juan Carlos Olave aún estaba jugando un partido para una selección cordobesa contra los ingleses, en Wembley, bien podría decirse que el Maradona del Málaga de España debió salir de ese otro juego celestial con las glorias del fútbol mundial, del que habló un fanático suyo que no dejaba que lo enterraran sin decir lo suyo.

Seguro que estuvo ahí. En el cuerpo de Martín, su hijo mayor y encargado de recibir la distinción. El mismo que compartió su pasión de jugador (“Tincho” lo hizo en Argentino Peñarol), de DT (en el San Lorenzo local) y hasta de analista del fútbol en Radio LV2 e Impacto.

Estuvo en el cuerpo de Martín y en el alma de todos los concurrentes. Ese abrazo de su hijo mayor, a quien el que suscribe le entregó la distinción, llevaba la fuerza de los que sabía dar “el Pelado”.

Hubo un gran aplauso. Aunque seguro que Viberti, por lo humilde que era, hubiera rechazado todos los elogios que le dispensaban. Los agradecía, pero no los consumía. Se habría ido a sentar en cualquiera de las sillas del salón, desde donde seguía con atención cada entrega de los Estímulo. Orejeando a las nuevas promesas futbolísticas.

Atento como se lo veía en ese rinconcito que hay en la platea alta de Belgrano o en los pupitres del Kempes.

Un maestro de la vida"Gran jugador", podrá decir el periodista Elbio Ibarra Pretti y los aficionados que lo vieron. "Un señor DT", fue la expresión de José Omar Reinaldi, a quien tuvo en el Belgrano del '81 y el que lo contuvo en un momento difícil. "Buen ojo para descubrir talentos", sostendrán tantos jugadores que descubrió. "Necesariamente honesto", afirmarán quienes soñábamos con verlo dentro del mundo del fútbol cordobés para poder determinarlo.

Más allá del agudo analista que fue en “Línea de Cuatro” o en La Voz. “Un maestro de la vida”, la última y una de sus más valiosas condiciones. Cinco de sus virtudes, como el número de su camiseta. El del gran Viberti. Seguro que ayer estuvo por ahí.