Valentino, la selección y una esperanza mundial
Argentina se despidió de su gente en La Plata. Una multitud acompañó al equipo pero, sobre todo, mimó a Messi. Lio fue suplente, pero entró y se llevó el cariño.
El pibe, Valentino Vernetti, se acomodó contra una columna justo antes de la entrada del vestuario de Argentina. Con sus muletas y junto a su abuelo esperó por los jugadores de la selección. Primero se detuvo Pipita Higuaín, luego el Kun Agüero y entonces llegó Messi. Lo que pasó antes del partido lo vio todo el mundo por la tele: Lio frenó unos segundos, apenas para la foto, firmó la camiseta y siguió. El pibe lo miró irse como un sueño.
Algunos dijeron que Messi había sido muy frío con el pibito, otros que Lio hace eso siempre y que es grande al detenerse. "Para mí fue un sueño", contó Valentín después del partido. Como pasa siempre, del delantero del Barcelona se espera todo y más de él. Y él siempre cumple, a su manera y con su particular forma de ser.
El sábado, Messi fue suplente. Y la gente en La Plata había ido a verlo a él. La selección jugó ante Eslovenia y le ganó 2 a 0, en el último partido antes del Mundial de Brasil. Pero la multitud (unas 40.000 personas) pagó la entrada para ser testigo del mito. Estar en vivo con Lionel sin medios de por medio, mirándolo jugar una vez en la vida. De eso se trata esta historia.
Raro este país. Hace tres años, en una fría noche santafesina, Messi la pasó mal. Fue por un partido de Copa América ante Colombia, en cancha de Colón. Aquella vez, la actuación de la selección fue frustrante y Lio pagó todas las culpas. Desde entonces, todo ha cambiado.
"La Pulga" es el ídolo máximo del fútbol argentino y todas las esperanzas se han depositado en su zurda. En los pibes y en los grandes, en todo aquel que sea reconocido como hincha de la selección argentina.
MimosY eso que La Plata estaba fría. Lluviosa y por momentos, indiferente. Bueno, eso parecía por la mañana en una ciudad que todavía se recupera de las inundaciones de 2013. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, el Estadio se llenó sobre la hora y cuando Sergio Romero salió a calentar, la gente inyectó la primera dosis de ovación premundial. Lo mismo pasó con todos los jugadores, aunque las preferencias no salen de cuatro nombres: Messi, Higuaín (que ayer no jugó), Agüero y Di María.
También sucedió con el DT. Alejandro Sabella es platense y esa marca de identidad no era un dato menor. Son orgullosos los vecinos de "Pachorra" porque saben de su don de gente y su capacidad de trabajo. No al nivel de Messi, pero el técnico estuvo también entre los que generan reacciones positivas en el público. Y ayer no hubo medias tintas a la hora de abrir la boca y pelar la garganta.
El de La Plata fue ese mimo necesario para el ego de estas estrellas gigantes. Gente que a pesar de tenerlo todo en su vida, necesita que la quieran masivamente.
Que le griten el amor en la cara cada vez que mete un pique para calentar las piernas. Así fue en La Plata cuando Messi salió del banco de suplentes para preparar el cuerpo. Fue una declaración de fidelidad gigante que al crack del Barcelona debe haberle movido el piso.
Como sucedió con Maradona en el Mundial de Sudáfrica, los fotógrafos se olvidaron del planeta a la hora de la selección. Como con Diego, sólo hubo un objetivo que sacar: Messi. Es impactante advertir como se apuntaba al rosarino sin importar que en las tribunas había rostros impagables, banderas variopintas, disfraces, gorrobanderavincha, ni que en el resto del equipo también hay otros futbolistas (pobre Fede Fernández, no atrae los flashes).
Hubo un partido ayer y ganó Argentina. Pero todos esperaron por Messi; antes y después. Como el pibe, Valentino, que nació sin poder caminar. Usa muletas para ayudarse y está convencido de que lo va a lograr sin ayuda. “Esta semana pensé yo puedo. Con la maña y la frente en alto logré empezar a caminar sin nada”, escribió en su muro de Facebook hace algunos días atrás.
Ayer, se llevó a su casa las fotos con sus ídolos, la camiseta de la selección firmada por todos y una esperanza extra. Esa que todos tenemos cada vez que juega Lio y la selección.