Uruguay y la venganza ghanesa
El mal recuerdo de Sudáfrica 2010 se proyecta en el deseo de jugar en Qatar. Una nueva entrega de Pelotazo al Vacío.
“El Dios de los blancos ordena el crimen. Nuestros dioses nos piden venganza. Ellos conducirán nuestros brazos y nos darán la asistencia”. Esta cita del libro El Reino de este mundo del escritor cubano Alejo Carpentier parece empujar los actos del delantero ghanés Asamoah Gyan, quien anunció al mundo que quiere jugar la Copa de Qatar al único efecto de vengarse de Uruguay con el que Ghana comparte el Grupo H.
Los ghaneses, quienes se caracterizan por ser tan vengativos como memoriosos, recuerdan que los charrúas los eliminaron en el Mundial de Sudáfrica en un partido en el que paradójicamente Gyan estrelló contra el travesaño un penal producto de una atajada in extremis con las manos de Luis Suárez.
Tanto el gol impedido por Suárez como la fallida conversión de esa pena le habrían dado la clasificación al equipo africano y si bien la bronca nacional en ese momento se cargó sobre el delantero, lo que los ghaneses hasta estos días no olvidan ni perdonan es aquel vuelo del Pistolero sobre la línea que impidió la pelota ingresara y el consecuente gol africano. “Por alguna razón que desconocemos lo consideran un acto ofensivo, afrentoso y hasta el día de hoy están con la sangre en el ojo pese a que pasaron 12 años” señala rascándose el mentón un dirigente de la Fifa.
“Si no tuviéramos tan buena memoria no seríamos vengativos porque nos olvidaríamos de los agravios recibidos y todo seguiría como si nada. Una cosa lleva a la otra”, explica encogiendo los hombros el sociólogo Excalibur Opoku sobre esta particular faceta de la identidad ghanesa. Ese poderoso deseo de venganza que impulsa a Gyan de 38 lo haría volver a las canchas de las que está ausente desde 2019 debido a una serie continua de lesiones que llevaron a los implacables analistas del fútbol ghanés a ubicarlo en la categoría de situación de retiro.
En su defensa, Gyan, apodado Baby Jet presumiblemente por las velocidades sónicas que supo alcanzar en sus inicios, dijo que jamás se retiró y pone como prueba que nunca tuvo partido de despedida que así lo determinara. En este punto el reglamento de Fifa le da la razón al ex capitán de las Black Stars, ya que el punto 36 de la Regla Tres (Los jugadores) establece taxativamente que “un jugador que recibe el homenaje de un partido de despedida organizado por familiares, clubes, centros vecinales, sociedades de fomento, etc., del que participen jugadores veteranos de relativa movilidad, por más aburrido e insoportable que este sea determina que el homenajeado está definitivamente retirado del fútbol y no puede volver a competir oficialmente por el resto de su vida bajo pena de prisión”.
Esta cuestión reglamentaria pegó mal en el fútbol uruguayo en donde los deseos de venganza expresados por Gyan generaron un estado de inquietud y perturbación que en parte oscurecieron el entusiasmo con el que los celestes se preparan para el Mundial de Qatar, sobre todo porque hasta el propio Suárez se había olvidado de aquel incidente del penal en el que resultó expulsado.
“Las personas vengativas carecen de empatía y regulación emocional, lo que las hace difíciles de manejar. Tenemos el ejemplo del Conde de Montecristo: son personas implacables y lo menos que queremos encontrarnos en un Mundial es con rivales impulsados por sentimientos de venganza. Siempre recomiendan no enfrentarse con gente vengativa”, señaló un dirigente de la Federación Uruguaya mientras tomaba un calmante.
En principio la estrategia de los uruguayos sería la de tratar de convencer a Gyan de que la venganza no conduce a nada, de que lo que ocurrió ya pasó y en definitiva son cosas del fútbol. En ese sentido están buscando frases de personajes célebres que lo hagan entrar en razones, como aquella de Confucio en la que el pensador chino sostenía que “antes de embarcar en un viaje de venganza cava dos tumbas”. “Es una frase fuerte y muy buena pero la tuvimos que desechar por temor a que Gyan la tome como una amenaza por lo de las dos tumbas” se sinceró otro dirigente charrúa.
La dirigencia charrúa sigue tratando de desactivar la incómoda situación de tener que enfrentar a un equipo impulsado por la sed de venganza en Qatar. “Hemos hablado con la Cancillería de nuestro país para poner en marcha con carácter de urgente una propuesta de hermanamiento de países entre Uruguay y Ghana. No estamos seguros de que sirva pero de todos modos hay que moverse rápido en este tema porque cada vez falta menos para el Mundial y queremos llegar tranquilos al partido con los africanos”, señaló una fuente. A veces el fútbol se complica desde el lugar menos pensado.
