Temas del día:

El único camino: morir con la nuestra

Instituto y Belgrano tiene estilos muy diferentes de juego. Independientemente de los resultados, los entrenadores Franco y Zielinski defienden su manera de plantear los partidos y no la cambian en ninguna circunstancia.

08 de mayo de 2012 a las 10:40 a. m.
Enrique Vivanco
El único camino: morir con la nuestra

Poco después del Mundial de Sudáfrica le preguntaron a Carlos Alberto Parreira sobre Marcelo Bielsa. El brasileño, entrenador de la selección campeona mundial en Estados Unidos, en 1994, cuestionó la idea de juego que Chile, en ese entonces dirigido por el rosarino, le presentó a Brasil en los octavos de final del torneo disputado en la tierra de Nelson Mandela.En aquel acontecimiento, Parreira había sido el técnico de Sudáfrica; por lo tanto, su mirada sobre Bielsa estaba desafectada de cualquier consecuencia por el resultado. Fue un análisis de entrenador a entrenador acerca de cómo Chile le presentó batalla a una selección superior, que la terminó goleando 3 a 0.

Y dijo: "No se le puede jugar frontalmente a un equipo con individualidades superiores. Lo de Chile fue un suicidio futbolístico".A lo largo de su carrera como entrenador, Bielsa ha sido coherente. Nunca renunció a una manera de jugar. Y la ha aplicado en tormentas y en calmas chichas; ante David o Goliat. Siempre propuso un juego abierto, generoso, atractivo para el espectáculo, una especie de cambio de golpe por golpe con final incierto.

Entonces así como salió campeón con Newell’s Old Boys y Vélez Sársfield, o ganó los Juegos Olímpicos en Atenas con Argentina, también quedó afuera en el albor de Tokio-Japón, cuando supuestamente nuestra selección era la gran candidata.

En Córdoba, los técnicos de Belgrano y de Instituto, si bien no en las antípodas, proponen una manera de expresar el fútbol diferente. Ricardo Zielinski dijo hace poco que no adhiere a modelos, pero que no oculta sus reverencias hacia Carlos Bilardo y Carlos Bianchi. Belgrano parece ser como él: cauto, mesurado, ordenado, responsable y productivo.

Su arte se expone así en la cancha de River, en el ignoto club de cualquier pueblo o entre sus cobijas en Alberdi. En la adversidad total, o con la presunción de un triunfo, su equipo siempre jugó igual. Nunca tuvo un plan B. Y está a punto de alcanzar los 50 puntos transitando un único camino.

Darío Franco no planteó alternativas en la manera en que sus jugadores encararán el futuro. Tras el empate ante Guillermo Brown de Puerto Madryn no ocultó el navegador en el bolsillo. Abierto y puro; arriesgado y ambicioso; audaz y cabeza dura, el de Cruz Alta y su plantel no le darán vuelta al compromiso original. Creen en su propuesta y rechazarán los consejos nerviosos por algún empate impensado.

Insistirán en la búsqueda de la pelota, en poseerla más que su rival y en aplicar esa suerte de mecánica de la estética, el movimiento prolijo y respetuoso del balón hacia el arco deseado. No traicionarán el espíritu que los moviliza en la cancha.Zielinski parece haber llegado al final con los brazos en alto; Franco tiene que desandar los kilómetros más empinados. Ellos insisten e insistirán: no hay plan B. Lo que se dice, morirán con la suya.

Más de Deportes - Fútbol