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Una semana para la ilusión de Talleres

Buena cosecha. El albiazul ganó el clásico y las dos primeras “finales”.

18 de marzo de 2013 a las 10:22 a. m.
Una semana para la ilusión de Talleres
Talleres sumó tres puntos de oro ante Sportivo (Foto: Ramiro Pereyra).

¿Qué duda cabe? Talleres acaba de cerrar la semana más positiva desde aquella despedida de la B Nacional, en junio de 2009.

A esta altura del campeonato, y de la impaciencia albiazul por llegar al centenario de octubre al menos en la se­gunda categoría del fútbol argentino, lo único importante y trascendente son los triunfos.

Y en lo que va de un fin de semana a otro, los de “Cacho” Sialle se despacharon con tres éxitos cotizados en oro. Dos de ellos sirvieron para alimentar el sueño del ascenso: el 2-1 de ayer ante Sportivo Belgrano y el ajustado 1-0 sobre Juventud Antoniana en el inicio del undecagonal.

El otro (¿el más celebrado?) tuvo mayor carga emotiva, folklórica y anímica que resultadista. Porque el histórico 1-0 sobre Belgrano, no sirvió para ilusionarse con un campeonato –la Copa Argentina– al que Talleres mira de reojo y sin mayor compromiso, ­pero fue uno de esos impactos que algunos equipos acusan como "golpe de efecto" para enderezar la mira y enfocarse definitivamente en una meta. 

Talleres "vendió" este undecagonal como el torneo de las 10 finales y en una semana ya superó dos de ellas con el agregado del "bonus" que significó la victoria en el clásico.

Cuando andás derecho... Y como para que el optimismo reine definitiva­mente por barrio Jardín después de los casi cuatro años de pálidas de su realidad de Argentino A (por lejos los peores de su existencia), ayer recuperó a Gabriel Carabajal, pieza clave para su funcionamiento, quien estuvo ausente en los últimos ocho partidos del campeonato y que, de paso, lo reencontró con el gol, el del triunfo, ni más ni menos.

Casi que habría que remontarse una década atrás para encontrar un presente con sonrisa en el duro peregrinaje albiazul de los últimos años. Allá por 2004, la “T” todavía estaba en Primera y el equipo amagaba con dar el gran golpe. El final, ya se sabe, no fue para festejar.

Hoy, el hincha de la "T" presiente un final feliz. Pero por aquello de que "el que se quema con leche ve una vaca y llora", la euforia está contenida. Todavía faltan más semanas felices.

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