Una pifia golpeó la ilusión de Belgrano
All Boys consiguió ayer su primer triunfo en Primera ante la “B”. Olave falló y Matos consiguió el gol del triunfo local.
Hay derrotas que duelen más que otras y hay formas y formas de perder un partido. Ayer, Belgrano cosechó una caída ante All Boys por 1 a 0 luego de una "pifia" de su arquero Juan Carlos Olave y se quedó con las manos vacías, justo cuando su gente quería encender el motor de la ilusión de cosas más importantes, más que sólo el objetivo de la permanencia.Porque nadie puede privar al hincha de imaginar a su equipo luchando por el título o consiguiendo logros deportivos, más aún cuando este grupo ya demostró estar a la altura de las exigencias, porque el plantel está compuesto por varios de los que ganaron en el Monumental, de los que vencieron a Racing con dos menos en cancha y de los que le dieron una bofetada a Boca Juniors hace un par de semanas.
Entonces, cuando la tabla mostró al Pirata tercero y con la cima ahí nomás, los hinchas encendieron la usina de la pasión y comenzaron a pensar en que era posible. Y justo en el quiebre del campeonato, cuando se ponía en marcha la segunda porción del torneo, el Pirata metió un tropezón inesperado.
En un partido que no tuvo grandes figuras y en las que todos se preocuparon por controlar más que por generar, cuando el reloj marcó los 20 del segundo, una pelota fuerte lanzada por Toranzo tomó un efecto extraño y le jugó una mala pasada a Olave, el “1” dio un rebote y Matos facturó para que fuera victoria final del albo de Floresta.
Fue una derrota impensada, pero no porque el Celeste se crea invencible ni porque sus rivales estén por debajo de él en su nivel de juego, sino por la forma en que se dio el partido: cerrado, mordido en todos los sectores y sin grandes jugadas de riesgo. Pero en un partido así, suelen ser los errores los que inclinan la balanza y esta vez le tocó al Pirata perder por una falla propia y justo de una de sus figuras a lo largo del torneo: Olave.
Igual para adelante
En la porción que queda del torneo habrá en el camino de los celestes equipos similares a All Boys en su manera de jugar, porque se verá de frente con todos los que piensan en la permanencia como objetivo mayor.
Cuando la gente empezó a pedir un salto de calidad o una cuota de mayor riesgo para afrontar los partidos que faltan, el Albo cruzó su cuerpo en el camino y a sus ilusiones las hizo bajar hasta la tierra para que sus pies se posaran sobre ella. Y les demostró que en un torneo tan parejo el famoso “cualquiera puede ganarle a cualquiera”, es una realidad escrita con fuego.
Pero no fueron los jugadores del plantel celeste los que alimentaron un sueño de campeonato en forma prematura, sino que la pasión de la gente se hace incontrolable, porque ellos quieren más y más y no se satisfacen con facilidad. Pero los de cortos y los que están en el cuerpo técnico de la B, nunca fueron exitistas, sino que han sostenido que el objetivo es llegar a 50 puntos y no otro.
Pero las generales de la ley les corresponden a todos, entonces si Belgrano puede ganar o perder con cualquiera, los demás también lo pueden hacer, y el sueño de estar metido entre los de arriba hasta el final del torneo tiene sentido y forma parte de una realidad que se gesta y sostiene con resultados.
En el horizonte inmediato del conjunto de Zielinski está Unión, que llegará el próximo domingo a las 17.30 al Gigante de Alberdi y esa será otra prueba de carácter para el equipo cordobés, porque deberá mostrarse como el protagonista e intentar quebrar a un rival que viene a los tumbos, pero que no es menos peligroso por eso.
Ayer, la ilusión de la gente sufrió una bofetada, pero no está muerta ni desaparecida, sino que debe reconstruirse a fuerza de resultados, que es el trabajo que les queda por hacer a los jugadores y a Zielinski, porque si ellos siguen de cerca el objetivo de sumar y sumar para consolidarse en Primera, la gente seguirá soñando y soñando con que ser campeón no es una quimera.