Una nueva invasión albiceleste en Brasil: en San Pablo, a ver qué pasa...
Son miles los argentinos que van llegando a la sede de la semifinal contra Holanda. Instalados en el sambódromo y en el autódromo, esperan por un ticket. La reventa pide fortunas. Pero al menos están cómodos.
Ahora son más, muchos más. Los argentinos que llegan a San Pablo impulsados por el triunfo histórico ante Bélgica, que puso a la selección en una semifinal mundial después de 24 años, son incontables. En avión, en motorhome, en autos, en lo que sea. Este lunes, se veían camisetas argentinas en el aeropuerto de Guarulhos, en la Plaza de la República y en el sambódromo de Anhembi. Vienen a ser testigos de algo trascendente, aunque no tengan entradas para el miércoles en el Itaquerao.
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"Van llegando de a poco", contaba João da Silva, uno de los controles en la puerta del playón municipal hacia donde el gobierno de San Pablo mandó a los hinchas. Allí y en el autódromo de Interlagos (donde corre la Fórmula Uno). Esas son las dos "pequeñas argentinas" en esta metrópoli impresionante, listas para esperar la semifinal ante Holanda.
El Consulado Argentino gestionó ambos lugares ante la municipalidad paulista. A diferencia de otras ciudades, acampar acá es una tarea complicada. No es una ciudad fácil; más bien es hostil e inabarcable y hay que estar seguro antes de estacionar.
Entradas se esperan
Sandra Cossio es salteña. Viajó, junto a tres amigas y un amigo, unos 2.000 kilómetros en un Ford Escort. Llegaron el lunes por la mañana, armaron una carpa (colchones inflables, calentador a gas, y la bandera del Gauchito Gil) y se sentaron a esperar. "Tenemos algunos dólares, vamos a ver hasta dónde podemos pagar", dice algo resignada. Acaba de escuchar los precios que tiene la reventa (2.000 dólares) y se sorprende.
“Hay que esperar”, contaba Seba Almada, otro argentino que ayer se fue hasta el Centro de ventas de Fifa, sobre la rua Manuel da Nobrega. “Piden 2.500 dólares en la reventa. Están ahí, tratando de agarrar a alguien que retira tickets o los que van a devolver. Se las quieren comprar para luego revenderlas”, detallaba.
Es un negocio enorme y con implicancias de bajo y alto nivel. Si no, que lo diga el británico Ray Whelan, director ejecutivo de Match, la única empresa autorizada por Fifa para vender paquetes VIP de entradas. ¿Por qué él? Porque ayer fue detenido en Río de Janeiro, acusado de comandar una organización que se dedicada a revender pases. En la cara de Joseph Blatter.
Embajada argentina
Usan el estacionamiento del lugar que, en febrero, se convierte en el centro de la diversión de Brasil. Detrás de las banderas argentinas se levantan las tribunas donde la gente va a bailar para el carnaval paulista. En esta ocasión, es cerraron el acceso a ese lugar.
Pero, aunque los hinchas de la selección parecen controlados, las autoridades de San Pablo están preocupadas. La última pasada de Argentina (el triunfo ante Suiza) dejó un par de heridos, algunas botellas rotas y mucha tensión entre los hinchas de ambos países. En la zona de Vila Madelana (una especia de Nueva Córdoba, pero más bohemia) los "torcedores" festejaron el paso a cuartos sin demasiado apego a la buena conducta y por eso la policía advirtió que el miércoles, los "torcedores" deberán dejar el lugar antes de la 1.
¿Cuántos vendrán? Para el partido con Suiza, el cónsul de nuestro país en esta ciudad, Agustín Molina Arambarri, dijo que vendrían entre “60 y 70 mil”. Una cifra que podría superarse este miércoles porque, sí, ahora son muchos más. ¿Y cuántos lograrán entrar al Itaquerao? Esa pregunta no tiene respuesta.