Una noche con los Mandela
Encuentro en Johannesburgo. Kwequ y Ndaba Mandela, nietos del mítico “Madiba” contaron cómo está su abuelo. Aseguran que será parte de la final del Mundial.
Johannesburgo. Gol de Italia le avisan a Kwequ Mandela (25 años). Y él sale disparado hacia la pantalla gigante del bar. Acaban de empatarle a Paraguay y lo disfruta. A su lado, Ndaba Mandela (27) lo mira y se ríe. Los dos toman cerveza, y continuamente reciben saludos de todo el mundo.
Ambos son nietos de Nelson Mandela y anoche compartieron junto a Mundo D algunos momentos de su vida. "El abuelo está complicado de salud", cuenta Ndaba. "Y además la muerte de Zenani nos ha dejado muy dolidos", agrega mientras se llevaba la mano al corazón.
Zenani murió el pasado viernes, horas antes de la inauguración de la Copa de Mundo en Sudáfrica luego de sufrir un accidente automovilístico a la salida del concierto de apertura del Mundial, en Soweto. Tenía 13 años y era bisnieta de "Madiba".
"Están destrozados", susurra alguien del entorno, al describir lo que fue para ellos la repentina muerte de la niña.
Kwequ y Ndaba son parte de la legendaria familia de “Madiba”, el héroe nacional de la Sudáfrica moderna y un mito viviente para la Humanidad. Son nietos del hombre que acabó con el apartheid y convirtió a una nación partida en dos en un país moderno y tolerante.
Ayer, estuvieron en un encuentro que organizó el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) de Argentina, aunque su relación con nuestro país tiene un origen algo casual. Kwequ es dueño de una agencia que organiza eventos, se conoció con cordobeses que llevaron adelante un proyecto de promoción y desde allí vive una amistad que hoy unió a parte de los Mandela con argentinos.
“Conocía muy bien a la Argentina, aunque nunca había tratado con ninguno de ellos. Ahora que conozco a muchos amigos tengo muchas y mejores referencias”, cuenta Kwequ, quien dice vivir en la casa junto a su abuelo Nelson.
“‘Madiba’ está mal anímicamente por la muerte de Zenani, pero de salud está bien. Aunque su cabeza ya no funciona como antes”, explica el menor de los dos. “Y además tiene la rodilla maltrecha, así que le cuesta moverse. Claro que a la presentación del Mundial no fue por lo que pasó con su bisnieta”.
–¿Y podrá asistir a algún partido de la Copa del Mundo?–Sí, él quiere ir a la final. Quiere estar allí.
Más grandePara Kwequ, lo que está ocurriendo por estos días en Sudáfrica es mucho más importante que lo del Mundial de rugby. "Aquello que hizo el abuelo fue muy importante, pero el fútbol ha logrado superar lo de 1995 – explicaba–. Con el rugby se movilizó sólo una parte del país, la zona de Pretoria, Johannesburgo... Ahora, toda la nación está participando. Lugares como Polowanke tomarán parte y eso es muy importante".
–¿Y con la selección argentina, qué pasa, la conocen, qué sienten?–Maradona es una leyenda aquí. Lo conocemos y lo respetamos. Fue muy importante para el desarrollo de las obras de la Copa del Mundo. Cuando necesitamos su apoyo, él nos la dio y por eso estamos agradecidos".Sobre Lionel Messi, en cambio, Kwequ estima que es muy famoso pero como una estrella de rock. "Como un pop star".Ndaba agrega que les gusta mucho el fútbol y que alentarán a los los Bafana Bafana. "Pero ustedes (por la selección argentina) son los que llegarán lejos en el Mundial".
Ndaba es director de cine y fue el encargado de filmar el documental “Mandela a los 90”, y es además una figura conocida por su trabajo en organizaciones solidarias. Kwequ, en cambio, es responsable de una agencia de eventos con la que se puedo realizar la logística de mucha de la promoción argentina para el Mundial.
A los dos el apellido los hace sentir orgullosos y cada vez que se nombra a su abuelo, ellos agradecen y vuelven a llevarse la mano al corazón. "Muchas gracias, hombre, por reconocer a 'Madiba'. Es un honor", dicen.Italia finalmente empató con Paraguay y para Kwequ fue un buen resultado. Entre tanto fútbol, no pararon de sacarse fotografías y de compartir un rato con los argentinos. Saben quiénes son y que representa llamarse Mandela, y parecen llevarlo bien.
Y la gente también. Quizá por eso lleguen hasta ellos para al menos estrecharles las manos. Para estar con un Mandela.
1995 Mundial. Nelson Mandela odiaba el rugby. Pero entendió que sólo aprendiendo a respetarlo podría ganarse el corazón de los blancos. Pues bien. apoyó el Mundial de 1995, los Sprinboks lo ganaron y la gente festejó unida.

