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Una brújula para el Argentino A

En un contexto plagado de desorganizaciones, el certamen de tercera división no escapa a la tendencia: el sábado, nadie sabía que Talleres había clasificado al undecagonal.

18 de febrero de 2013 a las 08:47 a. m.
Una brújula para el Argentino A

Que muchas de las cosas que se organizan en este país (cualquiera sea el color de la bandera política que las planifique) estén llenas de improvisaciones ya no es novedad, es casi una costumbre... una costumbre argentina.

Pasa con la economía, con las políticas sociales, con los calendarios escolares, con los derechos humanos, pasa, pasa, pasa... pasa todos los días.

En ese entorno de espontaneidad e imprevisión, el fútbol no tiene forma de escapar a reglas cambiantes, a calendarios a contramano del almanaque, a definiciones distintas en los principales torneos cuando, se supone, debería haber una comunión entre ambos o, por lo menos, ser parecidos.

La Primera División tiene un formato distinto al de la Primera B Nacional y este al del Argentino A, que no tiene nada que ver con el Argentino B.

Ni hablar de otros torneos donde los equipos se acumulan por centenas y con el correr de las fechas uno les va perdiendo el rastro.

Todo lo que se ve en la organización del fútbol argentino es muy parecido al caos cósmico, a quien le vendría muy bien, precisamente, un orden cósmico.

El sábado a la noche, en el Mario Kempes, pasó algo inédito luego del partido que Talleres igualó 2-2 con Libertad de Sunchales, por la 23ª fecha del Argentino A.

Los jugadores, los dirigentes, el cuerpo técnico y hasta los hinchas albiazules se retiraron del estadio con sentimientos encontrados: contentos por haber empatado un partido que perdían por dos goles hasta los 38 minutos del segundo tiempo y molestos por igualar un encuentro que podrían haber ganado sin sobresaltos ante un rival de pocos quilates.

Lo que nadie manifestó, ni dirigentes, ni jugadores, ni cuerpo técnico, ni hinchas, fue alegría por una clasificación anticipada a la Segunda Fase del Argentino A.

Es que el torneo es tan confuso que ni los propios protagonistas sabían del logro conseguido. En fin, el fútbol argentino no escapa a la desorganización nacional y a la escasa planificación en general.