Un Loco en Paraná
Instituto y Atlético Paraná se cruzaron sólo una vez. Fue en un amistoso jugado en 1977 en la capital entrerriana y que marcó el debut de Marcelo Bielsa como defensor de la Gloria.
No habría mucho por contar del único y solitario antecedente que registra el historial entre Instituto y Atlético Paraná, si aquel partido amistoso jugado en la capital entrerriana el 13 de febrero de 1977, no tuviera un detalle particular que lo rescató del montón: ese día, Marcelo Bielsa debutó con la camiseta albirroja de los de Alta Córdoba.
En aquel verano del ’77, un dirigente de Newell’s Old Boys lo había convencido con un discurso convincente: “Instituto es una gran oportunidad. Seguramente va a jugar el Nacional y ahí podrás mostrarte mucho más que en Newell’s”. Junto al “Loco”, también vinieron otros tres “leprosos”, Carlos Picerni, Raúl Delpóntigo y José Luis Danguise, quienes no tenían lugar en la estructura del DT José Yudica y que buscaron en Alta Córdoba la chance de despegar definitivamente como futbolistas
Hasta ahí, su currícula tenía un par de ítems importantes: dos convocatorias a selecciones argentinas juveniles y tres partidos en la Primera de Newell’s. Pero lo que vino después echó por tierra aquellas previsiones del directivo rojinegro. No fue una buena idea. Es que la Gloria no se clasificó al Nacional –ese año Talleres y Belgrano representaron a Córdoba– y en su nuevo destino sólo Picerni tuvo el protagonismo esperado.
Bielsa, con 21 años y todas las ilusiones de triunfar como jugador, “desentonaba” por entonces en una familia en la que los altos estudios eran una cuestión de privilegio, aun a costa de la deserción de Marcelo de la Facultad de Ciencias Agrarias. Su padre, Rafael Pedro, era abogado, su hermano Rafael cursaba la carrera de su progenitor y su hermana ya soñaba con su perfil de arquitecta, en un hogar donde mamá Lida Caldera, nacida en la cordobesa ciudad de Morteros, había impuesto la “ley de la insatisfacción”.
“Nada era suficiente para ella. Siempre había que conseguir más. Dosificó cada gratificación y cada posibilidad de placer. Por ejemplo, a mis hermanos y a mí nos gustaba mucho tomar gaseosas. Y mamá decía que tomando una vez a la semana era bastante, aun pudiendo tomar todos los días porque la nuestra era una familia sin problemas de dinero”, reconocía el propio Bielsa en una entrevista concedida a La Voz del Interior el 28 de junio de 1992.
Verano del '77Instituto, en tanto, tenía más urgencias que argumentos para salir adelante. El año anterior, con Manuel "Pichín" Giúdice como entrenador, había sufrido la eliminación del Regional a manos de Desamparados de San Juan, y en el campeonato local finalizó en un poco auspicioso cuarto puesto detrás de Talleres (campeón), Racing y Belgrano.
A poco de arribar en ómnibus y de instalarse en el departamento que le asignó Instituto, en calle 27 de Abril 260, séptimo piso, Bielsa y sus compañeros pusieron proa hacia Paraná, primera prueba para ganarse un puesto. Allí, un puñado de hinchas entrerrianos fueron testigos del triunfo cordobés por 2-0, en un partido en el que el actual DT del Olympique de Marsella compartió cancha con los padres de dos de los jugadores que luego convocaría como entrenador de la selección argentina: su compañero Enio Burdisso (padre de Nicolás) y el defensor de los locales Roberto Ayala (padre del “Ratón”).
Gualberto Mugione, por entonces entrenador de la Gloria, le confió la titularidad y hasta lo designó como ejecutor de penales, una responsabilidad con la que no tuvo suerte. Unos días más tarde, el arquero Alberto Febre, de Godoy Cruz, le atajó el único que dispuso.
Un adiós precipitadoEl Apertura de la Liga Cordobesa se consumió con una pobrísima actuación de Instituto: octavo sobre 10. En su círculo íntimo, "el Loco" no disimulaba su fastidio. Se encerraba en su departamento a escuchar tangos y comenzó a interiorizarse en un negocio que lo atrapaba, el de quioscos de diarios y revistas.
El secuestro y detención clandestina de su hermano Rafael, en junio, le “robó” el primer anticipo de un final precipitado. Comunicó la novedad, le pidió a Delpóntigo que se encargara de enviarle sus pertenencias y regresó a Rosario. Pero como Rafael apareció rápidamente gracias a las influencias familiares, volvió a Córdoba, aunque no por mucho tiempo: con el cambio de técnico (Humberto Maschio reemplazó a Mugione) perdió la titularidad, un golpe que no estaba dispuesto a asumir.
Rescindió su contrato, devolvió el dinero de unos documentos anticipados y puso fin a su estadía en Córdoba. Por su cabeza ya pasaba la idea de estudiar Educación Física y ser entrenador de “primer nivel”. Sus días como jugador tendrían apenas un “bonus” en Argentino de Rosario, su última parada. Instituto era un recuerdo.
SÍNTESIS
ATLÉTICO PARANÁ (E.R.) 0
INSTITUTO 2
Día: domingo 13 de febrero de 1977.
Cancha: Atlético Paraná (Entre Ríos).
Arbitro: Benito Altamirano.
Recaudación: $ 257.500.
Atlético Paraná: Mario Schujovitzky; Eduardo Ortega, Roberto Ayala, Luis González (Guardoni) y Faure (Farías); M. Bragado (R. Zapata), Mauricio Escobar y E. Vigo (Darío Riquelme); Diego Martínez, Juan Corona y Juan C. Torres (Lía). DT: Vicente Livelli.
Instituto: Carlos Zambrano; Eduardo Anelli, Marcelo Bielsa, Miguel Angel Rodríguez y Rubén Daniel Trevisiol (Raúl Del Póntigo); Juan Eduardo Cabrera (Hugo Cracco), Marcelo Fredes y Carlos Picerni; José Luis Danguise, Mario Blas Cano (G. Ferreyra) y Roberto Marucci. DT: Gualberto Mugione.
Goles: ST: 2' Cabrera (I); 43' Marucci (I).

