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Un baño de realidad para Talleres

El empate frente a San Martín, como local, debe servir como un llamado de atención para Sialle y sus jugadores. No pueden permitirse un minuto de distracción ni jugar al compás del exitismo de la gente.

01 de abril de 2013 a las 11:40 a. m.
Un baño de realidad para Talleres
Talleres no pudo ganar en el Kempes y ya no es más líder (Foto: Facundo Luque).

"El reducido constará de diez partidos a cara o cruz. Un par de triunfo o derrotas al principio pueden allanarle el paso al ascenso o condenarlo a remar desde el repechaje para el segundo ascenso. No puede permitirse un minuto de relax, debe concentrarse y reducir al máximo su margen de error defensivo, el talón de Aquiles de un equipo poderoso y pleno de variantes para atacar y convertir en el arco rival". El citado arriba es un párrafo de la nota que titulada "A calzarse el overol y aprender de los errores cometidos", que quien firma este comentario publicó en el suplemento del undecagonal que Mundo D publicó el pasado 7 de marzo, antes del arranque del reducido.

En el mismo artículo, subrayé: "Si juega creyendo que con la chapa le alcanzará o contagiándose de algún exitismo desmedido, no vendría mal recordarle que San Martín de Tucumán pasó seis temporadas desde que descendió al Argentino A, en 2001, para volver a la B Nacional en 2006". En el empate 1 a 1 frente al Santo tucumano del pasado domingo en el Kempes, el equipo de Arnaldo Sialle cayó en un instante de desatención y contagiado por el frenesí exitista de las casi 40 mil almas que habían explotado unos minutos antes con el gol de Velasco, pisó el jabón, tropezó, Ermini le empató y terminó lamentándose por haber perdido dos puntos como local. No se trata de meterse en la discusión de si resignó dos puntos o sumó uno, una cuestión de interpretación y que depende de la biblioteca, optimista o pesimista, a la que adscriba cada quien. Además, es indiscutible que está segundo, a sólo dos puntos de Maipú, con 21 por delante por jugar, sin haber enfrentado todavía al equipo mendocino y que es muy temprano para creer que el asenso se aleja por el empate de ayer.Pero lo cierto es que cuando Talleres convirtió su gol, creyó que tenía el partido en el buche y se olvidó que en este reducido, tal como señalé en aquellla nota, un segundo de distracción le puede costar tan onerosamente caro que de repetirse, lo que hoy no pasa de un llamado de atención, puede trocar en condena.

Señores: Talleres, por más que haya sido el mejor en lo estadístico de la primera fase del Argentino A, no escapa a la impronta futbolística vacilante e irregular del torneo que le toca participar. No es más que San Martín o Maipú de Mendoza, por más que su plantel sea el más importante, en calidad y cantidad de jugadores. No puede equivocarse en esta apreciación.

Si en un partido marcado por la ansiedad y la tensión sus sociedades futbolísticas no funcionan y los errores defensivos afloran, como sucedió frente al Santo tucumano, se convierte en un equipo más del torneo, predispuesto al error inesperado y a sufrir, por más chapa de candidato que le adjudique el resto, para sacarse de encima la presión.

Por hirientes y mordaces que le hayan sonado a los hinchas albiazules las declaraciones post partido de Carlos Roldán, el DT de San Martín, viejo zorro del fútbol si los hay, dio en la tecla en una de sus opiniones. “¿Realmente ustedes creen que Talleres jugó bien? No creció a partir del juego, sólo la tiró para adelante y a su mejor jugador (por Carabajal) lo tenía en el banco”.

Ese pícaro que es Roldán, supo cómo plantearle el partido a Talleres para complicarlo. Mucha presión, orden, reducción de espacios, marcas dobles a jugadores claves como Agustín Díaz y y un contragolpe eficaz. Y Talleres no supo cómo encontrar la salida en el laberinto en el que lo metieron.