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A todas luces, un fanático de Talleres

Justino Juárez no falta nunca a los partidos del Matador en el Kempes. Su traje lleva cinco baterías y 1.800 lámparas.

26 de marzo de 2018 a las 08:33 a. m.
A todas luces, un fanático de Talleres

Quién es "el hombre de las luces" que no falta a ningún partido de Talleres. Es posible que el nombre Justino Juárez no les diga nada a los hinchas de la "T". Pero si en cambio hablamos de "el hombre de las luces" que tiene asistencia perfecta a cada partido de local del Albiazul, seguro todos saben a quién nos referimos.

"Mi nombre es Justino de la T", se presenta este cordobés hincha del Matador que trabaja como auxiliar en el Correo Argentina y cuyo hobby es iluminar cada encuentro de Talleres en el Kempes con su llamativo traje de luces led. "El matador luminoso", como le gusta apodarse, es hincha del Albiazul desde que tiene uso de razón. Fue amor a primera vista, recuerda.

La performance luminosa surgió cuando el equipo ascendió a la Nacional B tras ganarle 1 a 0 a San Jorge. Fue en mayo de 2013 que Juárez decidió dejar de lado las banderas que siempre llevaba a la cancha y se propuso hacer un equipo LED: "Ahora hace cinco años que estoy con las luces y no falté a ningún partido".

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Basta salir de la tribuna Ardiles durante el entretiempo para encontrar a Justino sacándose fotos con niños y adultos por igual. Se lo ve de una punta a otra del estadio y es sencillo darse cuenta por qué es todo una celebridad. “El matador luminoso” no sólo posa para la foto, también organiza las instantáneas, propone ángulos y no tiene problemas en repetir la fotografía cuantas veces sea necesario.

“Lo que más me interesa es la alegría de los niños, porque esa imagen no se la van a olvidar nunca”, cuenta Juárez, que si bien reconoce que la colaboración de la gente es necesaria porque tiene mucho gasto de energía, jamás niega una foto si no tienen unos pesos para aportar.

Es que su traje no se anda con chiquitas. “Son cinco baterías de 12 voltios y 1.800 lámparas led multiplicadas por tres. Antes compraba una pila chica y me salía 20 pesos cada una. Me fundía, pero me gustaba. Ahora que estamos en Primera el club y la policía me autorizaron a entrar con la batería. Soy el único hincha en el mundo que tiene tantas luces led”, cuenta Juárez.

Sería lógico pensar que Justino tiene mucho conocimiento de electricidad para haber creado semejante equipo luminoso. Pero no. Lo cierto es que reconoce que lo único que sabe es que “al negativo y al positivo no hay que mezclarlos para que anden bien”.

“Todo esto lo hago yo. Todo es imaginación mía”, agrega.

En la cancha y en el hogar

La pasión de Justino por el albiazul y las luces led no sólo es cosa de 90 minutos, fin de semana de por medio. En su casa, este auxiliar del Correo Argentino tiene lo que bautizó como “templo luminoso”. Se trata de un “comedor temático” en el que exhibe todas las banderas que juntó en los últimos cinco años y, claro, muchas, muchas luces.

Sobre su relación con la hinchada, Justino reconoce que al principio no lo querían del todo, que hubo algo de resistencia ante su “personaje”. Pero poco a poco” el hombre de las luces” se fue ganando la simpatía y el respeto de los matadores hasta volverse un infaltable en cada encuentro deportivo.

Juárez admite que no tiene cábalas ni es de hacer promesas, sólo cree en lo que ocurre en el campo de juego. Sin embargo, cuando en el partido de Talleres con Defensa y Justicia Ramírez convirtió el único gol del encuentro a los 28 minutos del primer tiempo, Justino prendió sus luces unos segundos antes. Creer o reventar.

Como todos los hinchas, “El matador luminoso” sueña con Talleres campeón, aunque lo dice con cautela. “Está difícil la mano pero la vamos a pelear. La esperanza es lo último que se pierde. De la ilusión también se vive”, reconoce.

Después de todo, soñar no cuesta nada.