Talleres y la historia secreta del gol del ascenso
Contra All Boys, "el Cholo" Guiñazú metió un zurdazo increíble. Pero no fue porque sí... Pezzotta le cantó el tiempo que faltaba.
"Quedan 15 segundos", gritó Sergio Pezzotta. Lo hizo fuerte para que todos los jugadores que lo rodeaban lo escucharan. Para que no quedaran dudas. Ivo Chaves fue a buscar el balón y se apuró al hacer el lateral.
Sobre el costado derecho de su ataque, Talleres se jugaba las últimas fichas de una apuesta a todo o nada. Pero Pezzotta no sólo pegaría ese grito.
El árbitro, quien había sido protagonista en el otro ascenso más trascendente del fútbol cordobés (¿cómo olvidar el River-Belgrano de la promoción 2011?), tenía ahora de nuevo un papel central. Aunque, en ese momento, nadie lo sabía.
Apenas Chaves puso el balón en juego, el juez del partido siguió con su puesta en escena. “Quedan 14 segundos, 13, 12...”, gritó, como marcando el ritmo de la agonía.
El ascenso se escapaba, al menos en ese partido, y los jugadores de All Boys parecían abrazarse al punto que servía para la permanencia. Los insultos locales conspiraban para que el árbitro tomara esa decisión.
Es que los plateístas de All Boys metían un ruido ensordecedor y el ambiente no dejaba lugar para andar susurrando (le pedían que por favor lo terminara, que necesitaban los puntos). Por eso, Pezzotta aceleró su cuenta regresiva con más fuerza.
"Quedan 10, quedan 9...", enfatizó el juez. Y ese "9" le llegó directo a los oídos a Pablo Guiñazú, quien venía como un tren y había recibido el balón después de un mal rechazo de un rival.
Pezzotta lo vio venir y se echó para atrás. Como adivinando el movimiento que haría “el Cholo”.
Y Guiñazú, sabiendo que era la última, que sólo 9 segundos lo separaban del final, le pegó con la clase de un crack. Arqueando el cuerpo y tirando su peso hacia atrás impactó el balón con la zurda. Seco y con efecto, para ponerla en el ángulo. A la velocidad de las emociones más potentes.
Fue gol. Golazo. Era el ascenso de Talleres.
Pero Pezzotta, empecinado en seguir como protagonista, volvió a gritar. “Ahora jugamos un minuto más”, agregó, mirando a Guiñazú, quien apenas tenía tiempo para pedirle que ahora sí lo terminara.
