Talleres y el ascenso: el gol, gana
La clave del regreso de la "T" a la B Nacional estuvo en la efectividad del equipo. Con un promedio de 1,5 gol por partido, no perdonó nunca.
El cabezazo de Nelson Benítez, el travesaño que lo devolvió, la mediavuelta de Adalberto Goiri y el oportunismo de Victorio Ramis fueron las referencias de un gol esperadísimo.
Por el momento del juego, por la final y por el trámite de un partido que Talleres hizo suyo con el solo de hecho de no equivocarse y tratando de hacer circular la pelota.
El equipo de Frank Darío Kudelka ascendió con su principal argumento: convertir siempre. Tuvo 1,5 gol por partido. Jugando bien o mal; cumpliendo sus objetivos de juego o no; cuando necesitó remontar un partido, revertirlo o asegurarlo, siempre tuvo gol.
Eial Strahman, Barrionuevo, Velázquez, Olivera, Goiri, Araujo y Ramis fueron los principales anotadores. Y también tuvo asistidores como “Turbina”, “El Indio” y “el Gordo”. Y así resolvió todas las situaciones.
Como este martes, o en aquel equipo de 2013. Siempre marcó. Más que nunca… El gol, gana.