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Talleres y el “11 de memoria”, crónica de un logro esperado

A las 21.15, Talleres visita a Unión de Santa Fe con los mismos 11 que venció a Olimpo y los que dieron vuelta el juego con Boca. El repaso de las certezas, línea por línea hasta el último jugador más la vigencia del “juega el que mejor está”.

03 de abril de 2017 a las 10:49 a. m.
Talleres y el “11 de memoria”, crónica de un logro esperado
La formación de la "T" en el partido ante Boca, en La Bombonera.

Llegar a "los 11 de memoria" costó sangre, sudor y lágrimas en Talleres, pero definitivamente terminó ofreciendo el reconocimiento y respeto para un plan, su diseñador y sus ejecutores.

En juego y resultados. Una táctica agresiva, con una presión asfixiante, transiciones rápidas y un ataque explosivo y efectivo, fueron características que se fueron dando a lo largo de 18 fechas y cuyos nombres se definieron rápido, en algunos casos, y tardíamente, en otros.

El arranque inicial con Racing, hasta el hito del partido ante San Martín de San Juan y al partido con Olimpo, hubo modificaciones, pero siempre se mantuvo el plan. Las variaciones de sistema y de estrategia (4-2-3-1 con un refrente de área al 4-3-3 con delanteros sin posiciones fijas), fueron las que se modificaron.

Guido Herrera, Leonardo Godoy, Javier Gandolfi, Leonardo Gil, Pablo Guiñazú y Sebastián Palacios fueron los jugadores que arrancaron desde la primera hora y no salieron nunca. Primero se armó el tridente del “Cholo”, “Colo” y Emanuel Reynoso en el mediocampo; luego, completaron Juan Komar e Ian Escobar y, finalmente, Victorio Ramis y Jonathan Menéndez armaron el tridente ofensivo.

La formación del 1-1 del debut con Racing fue con Herrera; Leonardo Godoy, Gandolfi, Carlos Quintana y Lucas Kruspzky; Fernando Godoy y Guiñazú; Palacios, Gil y Juan Ramírez; Carlos Muñoz. Después de cinco partidos sin triunfos (tres derrotas –River 0-1, Colón 0-1 y Aldosivi 2-1) y dos empates (aque en Racing y un 0-0 con Banfield), Kudelka llegó al partido con San Martín de San Juan con el famoso “Voy a morir con la mía” ya que entendía que el principal déficit era la falta de puntería. Ahí nació el tridente Guiñazú-Gil-Reynoso (primer partido de titular en primera) y llegaron los goles, sin un especialista definido y sin tener referentes de área. El cuadro de Kudelka ganó con tantos de “Pala”, Muñoz (reemplazó al lesionado Aldo Araujo) y Jonathan Menéndez.

Ese día el equipo formó con Herrera; Godoy, Gandolfi, Carlos Quintana y Escobar; Gil y Guiñazú; Reynoso; Palacios, Araujo y Menéndez.

Había nacido un Talleres con un cambio de ritmo, sorprendente. En el peor momento.

Con todo

Talleres llegó a cinco triunfos consecutivos (además le ganó a Defensa, Vélez, Patronato, Atlético de Rafaela). El penal que le atajaron a Gonzalo Klusener (regreso a la referencia de área) ante Arsenal convirtió una victoria merecida en un empate 0-0. La falta de gol en los delanteros y algunos errores defensivos, le pasaron factura. Se sumaron los empates con Estudiantes (0-0) y Newell’s (le empató sobre la hora) más la derrota con Huracán (error de Quintana) y así se frenó el avance de Talleres. Kudelka tenía un equipo “hasta 3/4 de cancha”.

¿Soluciones? Se arregló con lo que había: Victorio Ramis ya de “9” (antes lo había usado como extremo), la vuelta de Menéndez (superó un triple desgarro) y la increíble gravitación de Reynoso. Pegó el grito en la Bombonera, venció a Olimpo y hoy va por Unión.