Talleres rompió un karma y resucitó en San Francisco
En el domingo de Pascuas, la "T" logró su primer triunfo frente a Sportivo, en San Francisco y reverdeció sus posibilidades de lograr el ascenso.
Entre los muchos karmas que a Talleres le faltaba sacarse de encima desde que descendió al Argentino A estaba el de poder ganarle a Sportivo Belgrano en San Francisco. Nunca lo había conseguido,tras dos caídas y un empate.
Anoche por fin, pudo lograrlo. Y lo importante para el equipo albiazul es que lo hizo con autoridad, sentando una clara supremacía futbolística desde el arranque de un partido que comenzó perdiendo injustamente y que luego terminó goleando.
Que la resurrección haya sido un domingo de Pascuas, tras la inesperada derrota en el Kempes frente a Santamarina, sólo tiene el valor del simbolismo. Su verdadero mérito pasó por reverdecer valores futbolísticos extraviados, como la calma, el orden, la solidaridad general a la hora de recuperar el balón, no caer en la desesperación ante un resultado adverso y, por fin, no cometer tantos errores defensivos desconcertantes.
Fue una realidad palpable, que no sólo fue reconocida por la euforia de los 1.200 hinchas matadores que se llegaron al Boero. El resignado silencio, sin agresiones ni insultos, que guardó la hinchada verde cuando Mastrángelo marcó el fin del partido, también lo certifica.
Y más importante aún, es que Talleres haya sepultado en la cancha las dudas que había antes del partido, respecto de algo extrafutbolístico que pudiera perjudicarlo.
Las referencias a la presencia de un árbitro que nunca antes lo favoreció, que el partido no fuera televisado y la polémica de la semana respecto del supuesto ofrecimiento que habría llegado desde Barrio Jardín para pasar el choque al Kempes, fueron la comidilla de los comentarios previos. Una muestra elocuente de cuánto hay de mito respecto de los "arreglos" en el Argentino A, más allá de que las brujas no existan, pero, como se sabe, las haya.
Pero, claro está, esto es el Mundo Talleres, un equipo ciclotímico, capaz de clavar un triunfazo como el de ayer y después llorar miserias como frente a Santamarina. Todavía para tirar manteca al techo. Lo espera el domingo Defensores de Villa Ramallo y después Crucero, en Posadas. Después de esos partidos, se sabrá si la resurrección pascual de ayer puede sostenerse y traducirse en el ansiado retorno a la B Nacional.
